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Snowden rechaza la etiqueta de hacker y se define como espía

logotipo de LA NACION LA NACION 29/05/2014 La Nacion

WASHINGTON.- El hombre que el año pasado desnudó el alcance masivo del espionaje electrónico norteamericano, Edward Snowden, se dejó ver ayer en televisión desde Moscú, donde vive refugiado. Allí señaló públicamente que su función en la inteligencia de Estados Unidos no era la de un mero empleado de segunda categoría, como lo definió el gobierno de Barack Obama, sino que en sus años como funcionario federal fue "entrenado como espía".

En una entrevista para la cadena de televisión NBC, Snowden contó que debido a esa función tuvo que vivir bajo identidades falsas en países extranjeros para recolectar información al servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

"Fui entrenado como espía en el sentido tradicional de la palabra, porque viví y trabajé encubierto en el extranjero, pretendiendo trabajar en un empleo que no hacía e incluso con un nombre asignado que no era el mío. Así que cuando dicen que soy un administrador de bajo nivel, que no sé de qué estoy hablando, yo diría que eso no es correcto", señaló.

Se trata de una versión más compleja y elevada de su trabajo que la que difundieron los funcionarios norteamericanos desde el estallido el escándalo. En junio pasado, en efecto, cuando huía de las autoridades norteamericanas vía Hong Kong, luego de haber filtrado miles de documentos secretos sobre el espionaje de la NSA, Obama le restó crédito como fuente, al señalar que Snowden, en vez de espía profesional, no era más que "un hacker de 29 años".

Obama y el gobierno de Estados Unidos tenían buenas razones para tratar de barrer la credibilidad de Snowden, que filtró a la prensa los programas de recolección masiva de datos telefónicos y de Internet que lleva a cabo la NSA dentro y fuera del país. Esa filtración derivó en problemas diplomáticos para Washington con sus aliados en Europa y en América latina, y abrió una investigación legislativa.

"No es un secreto que Estados Unidos en la actualidad tiende a recolectar más y mejores datos de inteligencia de las computadoras que de las personas", dijo Snowden, que se definió como "experto técnico".

"No trabajo con gente. No recluto agentes. Lo que hago es poner en funciones sistemas para Estados Unidos. Y lo hice en todos los niveles, desde el más bajo hasta el más alto", añadió.

Snowden precisó haber trabajado en el exterior tanto para la CIA como para la NSA y haber dado clases en la Academia de Entrenamiento de Contrainteligencia, donde desarrolló fuentes y métodos "para mantener a la información y a la gente segura en los ambientes más hostiles y peligrosos del mundo".

"El gobierno querría negar estas cosas (...) Pero en realidad lo que tratan de hacer es usar una posición que tuve en mi carrera, aquí y allá, para distraer a todos de mi experiencia, lo cual incluye el hecho de que trabajé para la CIA, encubierto, en otro lado del mundo", subrayó.

Sus filtraciones le costaron no sólo la carrera, sino la libertad de movimientos, al echarse encima a la justicia y al gobierno norteamericanos. No bien se dio a conocer como la fuente de las filtraciones que difundieron los diarios The Guardian y The Washington Post, Snowden fue acusado por los tribunales de Estados Unidos de robo de propiedad del gobierno, comunicación no autorizada de información de seguridad nacional y comunicación deliberada de inteligencia clasificada a una persona no autorizada.

En ese marco escapó de Hong Kong, donde se encontraba al momento de las revelaciones, rumbo a Moscú, donde luego de pasar varias semanas en el aeropuerto y sin estatus legal definido el gobierno de Vladimir Putin decidió darle asilo.

Agencias DPA, ANSA y Reuters

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