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Soft power y rivalidades: la geopolítica detrás del pase récord de Neymar

logotipo de LA NACION LA NACION 09/08/2017

LONDRES.- La semana pasada, el club francés Paris Saint-Germain (PSG) desembolsó casi 264 millones de dólares para arrebatarle a Neymar Jr. al Barcelona, un monto sorprendente casi en cualquier contexto. Es que a partir de 2011, el PSG pasó a estar controlado por Qatar Sports Investments, una empresa estatal qatarí, que le permitió al club armar uno de los equipos más costosos de Europa. Pero el impacto de esta nueva transferencia multimillonaria no se limita en absoluto al mundo deportivo.

En los últimos dos meses, Qatar sufre un boicot diplomático y político impuesto por cuatro naciones árabes. Los países "bloqueantes" consideran que Qatar es un agente de desestabilización, que aprovecha su holgura económica para financiar a grupos extremistas y a una cadena de noticias subversiva como Al Jazeera. Los qataríes contraargumentan que sus adversarios, en especial Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, atentan contra la soberanía de Doha y pretenden disfrazar rivalidades mezquinas con acusaciones altisonantes.

Además del tumulto político, la Copa del Mundo Qatar 2022 también ha quedado bajo la lupa: hace años que se habla de sobornos en la elección del país anfitrión y de abusos laborales durante la construcción de los estadios necesarios para la celebración del torneo. La crisis no parece en vías de solucionarse, y algunos analistas se preguntan si los qataríes tendrán los recursos o la capacidad para seguir adelante con sus ambiciosos planes de construcción.

En ese contexto, la compra de Neymar por parte del PSG es una demostración de la confianza de Qatar y de sus recursos económicos. "Lo que pretenden con esto es hacer un golazo, literalmente", dice Christopher Davidson, profesor de política de Medio Oriente en la Universidad Durnham, Inglaterra. "Parece mucho dinero, pero lo que está en juego son los miles de millones de dólares que rodean a la Copa del Mundo, así que la adquisición de Neymar será vista como una inversión de parte de Qatar, porque demuestra que no sólo tienen el dinero que hace falta, sino que además tienen una liquidez nada desdeñable."

"Qatar no se rinde y va al contraataque?, y el contrato de Neymar es parte de esa contraofensiva", dice Simon Chadwick, profesor de administración de empresas deportivas en la Universidad de Salford, Gran Bretaña. "Es una ofensiva de seducción, una postura de soft power? Hay algo de diplomacia internacional en todo esto. Lo último que quiere Arabia Saudita es que el mundo entero esté hablando de Qatar" y de sus lucrativos emprendimientos deportivos.

De hecho, en París tomaron nota. "Vemos claramente que Qatar está llevando a cabo una operación comunicacional. Vemos que a través de eventos deportivos y de su presencia en los deportes, Qatar quiere ser también un jugador en la escena diplomática", dice Christophe Castaner, miembro del Parlamento francés y vocero del gobierno. Castaner insistió en que la llegada de Neymar a la capital francesa no influiría en la posición del Elíseo frente a la crisis diplomática en el mundo árabe (tal vez porque el presidente Emmanuel Macron es un conocido hincha del gran rival local del PSG, el Olímpico de Marsella). "Francia alienta la búsqueda del diálogo, porque actualmente las tensiones son enormes y no es sano que la situación siga así", dijo Castaner.

Más allá de sus efectos en la crisis del golfo Pérsico, el pase de Neymar también generó consternación por el obsceno monto de dinero involucrado. En el ámbito del fútbol, tanto los entrenadores como los dirigentes han advertido sobre la situación de injusticia que se plantea cuando un Estado soberano utiliza su riqueza para potenciar a un solo equipo.

Traducción de Jaime Arrambide

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