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Texas: Encausan a chofer de camión por muerte de inmigrantes

logotipo de Associated PressAssociated Press 17/08/2017

SAN ANTONIO (AP) — El conductor de un camión lleno de gente que ingresaba ilegalmente a Estados Unidos fue encausado el miércoles por un jurado investigador federal de cargos relacionados con la muerte de 10 inmigrantes.

James Matthew Bradley Jr. fue acusado en un tribunal de San Antonio de cinco cargos distintos, incluido asociación delictuosa para el transporte de inmigrantes con el fin de obtener ganancia financiera y resultante en muerte, y asociación delictuosa para transportar inmigrantes ilegalmente resultante en muerte.

Esos cargos conllevan la posibilidad de ser sentenciado a morir. Un portavoz de la fiscalía en San Antonio declinó comentar el miércoles si los fiscales pedirían la pena capital. Uno de los abogados de Bradley no respondió de inmediato a un mensaje en busca de comentarios.

Bradley también fue acusado de dos cargos relacionados a transportar ilegalmente a inmigrantes con heridas corporales graves como resultado, y de otro cargo de posesión de arma de fuego por un delincuente convicto. La acusación alega que Bradley, quien se declaró culpable en 1997 de un caso de violencia doméstica en Colorado, portaba una pistola calibre .38.

Al menos 39 personas estaban dentro del remolque del camión que partió desde la ciudad fronteriza de Laredo hasta San Antonio, a unos 240 kilómetros (150 millas) al norte. El sistema de refrigeración del remolque estaba descompuesto, y los investigadores dijeron que los pasajeros pasaron apuros para respirar a medida que la temperatura ascendió a niveles peligrosos. Un testigo le dijo a The Associated Press que escuchó a la gente llorar y pedir agua.

Veintidós sobrevivientes han sido dados de alta del hospital y se encuentran detenidos como posibles testigos contra Bradley. Dos personas seguían hospitalizadas el miércoles.

Cuatro de los sobrevivientes dieron su testimonio ante el jurado investigador, señaló Michael McCrum, un abogado de San Antonio asignado para defenderlos.

“Llegaron a Estados Unidos sólo con el deseo de trabajar, ya que no pudieron encontrar un empleo en México con el que pudieran mantener a sus familias. Sin embargo, las circunstancias de lo ocurrido los llevaron a esta situación”, dijo McCrum en un correo electrónico.

“Se les pidió que dijeran la verdad sobre cómo sufrieron, y lo hicieron”, agregó.

Los investigadores creen que Bradley formaba parte de una conspiración más amplia que financió y planeó la operación de contrabando, aunque no han anunciado arrestos o cargos adicionales.

Según una queja penal dada a conocer en julio, Bradley les dijo a los investigadores que el camión con remolque había sido vendido y que él lo estaba transportando para su jefe desde Iowa a Brownsville, Texas. Pero indicó que había manejado a Laredo y se detuvo dos veces allí antes de conducir de vuelta a San Antonio, en dirección opuesta a Brownsville.

Negó haber sabido que el remolque contenía personas. Después de escuchar golpes y sacudidas, abrió la puerta y se “sorprendió cuando fue arrollado por gente ‘española’ y derribado al piso”, según la queja penal.

Las operaciones de contrabando humano, frecuentemente vinculadas a los cárteles mexicanos del narcotráfico, son un problema importante para las agencias policiales en la frontera sur de Estados Unidos. Los agentes de la Patrulla Fronteriza en el oeste de Texas hallaron a 20 personas atestadas en un remolque apenas esta semana, un día después de que la policía en la ciudad fronteriza de Edinburg descubrió a 16 individuos dentro de otro remolque.

La mayoría de la gente que se conoce que iba a bordo provenía de México. Se cree que otros huyeron del camión después de que se detuvo.

La fiscalía federal identificó a ocho de las 10 personas que murieron.

Según el fiscal, siete eran de México: Rubén Hernández Vargas, de 27 años; Osbaldo Rodríguez Cerda, de 21; Jorge Reyes Noverón, de 26; José Rodríguez Aspeitia, de 36; Benjamín Martínez Arredondo, de 37; Ricardo Martínez Esparza, de 24, y Mariano López Cano, cuya edad se desconoce.

Otra persona, Frank Fuentes, provenía de Guatemala. Un diplomático guatemalteco dijo previamente a la AP que Fuentes había sido deportado e intentaba regresar con su familia que vive en Maryland.

López Cano y Martínez Esparza murieron en un hospital de la zona.

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