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Todavía a salvo de la jihad, en Italia crece la psicosis de ser el próximo objetivo

logotipo de LA NACION LA NACION 21/08/2017

ROMA. Ya nada será como antes. Ni para los italianos ni para los cientos de miles de turistas que cada año visitan Italia, uno de los países más lindos del mundo, con un patrimonio cultural, arquitectónico, artístico e histórico inestimable.

Después de París, Niza, Bruselas, Londres, Berlín y, ahora, Barcelona, esas postales de ensueño, esos monumentos, iglesias, plazas y callecitas de las principales ciudades del país ya no serán lo que eran. Desde hace meses -para ser más precisos, desde los atentados de París de noviembre de 2015, las principales ciudades italianas, y especialmente esta capital, lucen blindadas, militarizadas. Una tendencia que, después de Barcelona, inevitablemente se potenciará, como anunció el Ministerio del Interior italiano.

Único país europeo hasta hoy "invicto", es decir, aún no golpeado por la locura homicida del terrorismo islámico, la psicosis del "ahora nos tocará a nosotros" reina en Italia desde hace meses.

"El próximo objetivo es Italia", advirtió el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en un mensaje captado anteayer por el sitio estadounidense Site, especializado en el monitoreo de las comunicaciones de los terroristas islámicos en la Red.

Como no es la primera amenaza de este tipo, la advertencia no preocupó especialmente a las autoridades italianas, ya desde hace meses en el "nivel 2" de alerta, peldaño anterior al de "ataque terrorista en curso".

Como explicó el ministro del Interior, Marco Minniti, tras una reunión extraordinaria del comité de análisis estratégico antiterrorista, convocada después de los atentados de Barcelona, "el cuadro de la amenaza sigue siendo alto, pero no hay un peligro inminente".

"Pero ningún país es inmune", destacó también Minniti. El gran temor es que el atentado de La Rambla pueda ser imitado por terroristas "improvisados". Las amenazas de las redes, que reiteran que "Italia es el próximo objetivo", podrían tener como fin, justamente, impulsar a los jihadistas aspirantes a una acción de esa clase.

Con el Vaticano, centro del catolicismo, desde siempre máximo blanco de la ofensiva jihadista contra los "infieles", en Roma es palpable una suerte de compás de espera, mezclado con resignación.

"Antes o después nos va a tocar. La pregunta no es si va a haber un atentado, sino dónde, cuándo y cómo", comenta a LA NACION Raffaella, cajera de un bar de Piazza Navona.

Como el resto de la ciudad, la famosa piazza se ve semivacía de romanos -todos de vacaciones y llena de turistas. Desde los atentados de Berlín, la Navidad pasada, la bellísima plaza Navona es uno de los tantos emblemas de esta ciudad italiana que están siendo protegidos por blindados del ejército en dos de sus salidas.

Lo mismo sucede en el Vaticano, que se encuentra protegido como nunca por la policía y los militares en todos sus accesos. Durante los Angelus, los domingos y los miércoles, día de audiencia general, los fieles deben sortear controles policiales y detectores de metales cuando está el Papa.

Lejos de las postales de otros tiempos, muchos otros lugares turísticos considerados "sensibles" lucen militarizados.

¿Roma como Bagdad? A metros del Coliseo, sobre la Via Dei Fori Imperiali, también han sido emplazados carros blindados del ejército.

Pronto, tal como anunció el gobierno, habrá más medidas de seguridad, con nuevas barreras para evitar que desquiciados a bordo de furgonetas hagan estragos entre los peatones. Se colocarán protecciones de cemento en varias zonas peatonales de esta capital, como la avenida Dei Fori Imperiali o Via Del Corso.

Lo mismo se hará en ciudades como Bologna, Venecia, Nápoles, Florencia y Palermo, entre otras. También habrá más videocámaras y controles en los locales de empresas que alquilan furgones y camionetas.

La famosa galería Vittorio Emanuele II de Milán, a pasos del Duomo, ya ostenta un par de esos escudos que protegen del peligro terrorista.

Para exorcizar la inconfesable psicosis del "ahora nos toca a nosotros" -que, como una llama, vuelve a encenderse después de cada atentado que ensangrienta Europa, anteayer Luca Mastrantonio, del Corriere della Sera, recordó que dos de los 14 muertos de Barcelona eran italianos. También hubo italianos muertos en los atentados islamistas de Túnez, Dacca (Bangladesh), París, Bruselas, Berlín y Niza.

"Ya nos tocó a nosotros -escribió Mastrantonio-, y si aceptamos que ya fuimos atacados, podremos evitar o, al menos, atajar mejor el golpe."

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