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Tras el ataque a Indra, amplían la seguridad sobre el escrutinio

logotipo de LA NACION LA NACION 12/08/2017

Aunque todavía no apareció ninguna prueba sobre un móvil político detrás de la explosión en la sede de Indra, las autoridades reforzaron la seguridad en el Correo, el lugar donde se desarrollará el escrutinio provisorio, a cargo de la empresa española que sufrió el atentado.

Instalaron escáneres en la entrada del edificio, ampliaron el perímetro de seguridad que restringe el ingreso al lugar y, además, aumentaron la presencia policial en la zona y dentro del Correo, informaron fuentes oficiales. Todas medidas preventivas -sostienen- ante la falta de información sobre los motivos de la explosión en la sede de Indra.

La Justicia pidió ayer "extremar los recaudos de seguridad" para las elecciones. La Cámara Nacional Electoral solicitó, a través de una carta al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que refuerce la seguridad para llevar "tranquilidad a la población" antes de los comicios.

"Este tribunal solicita que se extremen las recaudos de seguridad previstos a fin de transmitir tranquilidad a la población para asegurar el más pacífico ejercicio de sus derechos políticos", escribió el juez Santiago Corcuera. El magistrado, además, repudió la explosión ocurrida ayer en Indra -empresa encargada de realizar el escrutinio provisorio- y expresó su "profunda preocupación" por la explosión que causó el jueves dos heridos.

Desde Unidad Ciudadana, la alianza que conduce Cristina Kirchner, también expresaron su preocupación. A través de distintas notas a la Dirección Nacional Electoral y a la justicia electoral bonaerense pidieron que se refuerce la seguridad sobre Indra y sobre los lugares donde se desempeñen funcionarios de la empresa durante los comicios.

En el Ministerio del Interior aseguraron a LA NACION que la seguridad para los comicios siempre estuvo garantizada y que pondrán a disposición 106.000 efectivos que ya estaban previstos para el domingo.

A pesar de las medidas dispuestas, el juez Daniel Rafecas -a cargo de la investigación- por ahora no tiene indicios de que la explosión haya estado vinculada a una motivación política. El magistrado, en cambio, intenta descartar la hipótesis sobre algún conflicto interno dentro de la empresa española, informaron fuentes judiciales.

El principal indicio que manejan las autoridades es que el paquete había sido enviado al director de Recursos Humanos de Indra, aunque con un nombre incorrecto. Por ese motivo, la encomienda fue abierta por las recepcionistas de la empresa, que activaron involuntariamente el explosivo y sufrieron distintas heridas. Prefectura le tomó ayer declaración a los empleados del área para intentar detectar alguna pista que pueda aportar información para la investigación.

Sin pruebas

Más allá de la proximidad con la fecha en que ocurrió el incidente respecto de los comicios, la Justicia no cuenta por ahora con ningún indicio de que la explosión pudo haber estado vinculada a la actividad que Indra cumplirá en estas elecciones, informaron fuentes judiciales.

Desde la empresa se negaron a hacer declaraciones sobre la hipótesis que investiga la Justicia, pero emitieron un comunicado. "Pese a este lamentable suceso, Indra ofrecerá el servicio de escrutinio provisorio manteniendo la misma calidad y fiabilidad", afirmaron. Y agregaron que las empleadas heridas están fuera de peligro.

El explosivo fue recibido ayer por la tarde en las oficinas de Indra en Puerto Madero a nombre de Tomas Contreras, director de Recursos Humanos. Pero Contreras ocupa ese puesto a nivel global, no en la sede de Buenos Aires. Por ese motivo, las recepcionistas abrieron el paquete con el explosivo.

¿Cómo se armó la bomba? "Era un artefacto de armado casero, consistente en un caño de gas de 15 centímetros de largo, tapado en sus dos extremos con "poxipol", con pólvora negra en su interior (la que se usa en bombas de estruendo) y bolillas metálicas", explicaron los peritos de la Policía Federal. El informe remitido a la Justicia agrega: "El mecanismo contaba con una trampera para ratones y una batería. Todo ello dentro de una caja de madera con tapa de apertura tipo bisagra". Todos los objetos eran de venta libre.

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