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Trump echó a Bannon, asesor político y estratega de campaña, tras varias peleas en el gabinete

logotipo de LA NACION LA NACION 19/08/2017

WASHINGTON.- Acorralado, vapuleado por casi todos, Donald Trump tomó una de las decisiones más significativas de su presidencia: echó a Steve Bannon, estratega de su campaña, garante de su agenda nacionalista y el asesor más aborrecido y denostado por sus detractores.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump © Jonathan ErnstJonathan Ernst El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El círculo íntimo de Trump filtró ayer la decisión a la prensa, poniendo fin a meses de especulaciones sobre el destino del combativo asesor presidencial.

Luego, la Casa Blanca confirmó su salida, "mutuamente acordada" con el flamante jefe de gabinete, John F. Kelly, quien aparece ahora fortalecido.

"Le agradecemos su servicio y le deseamos lo mejor", dijo la secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders.

El fin de Bannon, líder del "ala populista" del gobierno de Trump, acusado de ser racista y apañar al supremacismo blanco, fue celebrado por el bando progresista del arco político. La ultraderecha reaccionó con furia y decepción.

Su salida representa un fuerte espaldarazo de Trump al "ala globalista" de su gobierno integrada por su yerno, Jared Kushner; su hija, Ivanka Trump, y el jefe del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, un ex Goldman Sachs. Todos son judíos, y todos estaban enfrentados a Bannon.

Cohn, según los medios estadounidenses, había quedado muy molesto tras el apoyo implícito de Trump a grupos neonazis y supremacistas blancos involucrados en la violencia racial y el atentado terrorista de Charlottesville. Incluso se llegó a especular con su renuncia. Ese rumor bastó para hundir anteayer las acciones en Wall Street.

La salida de Bannon conlleva el riesgo de abrir una brecha entre Trump y los medios ultraderechistas que ayudaron a galvanizar a su coalición de votantes.

La influencia de Bannon en la Casa Blanca le había valido el mote de "el Rasputín de Trump". Bannon era uno de los arquitectos de la agenda nacionalista de Trump, garante del mantra "Estados Unidos primero". Una icónica tapa en la revista Time con su foto, que molestó mucho a Trump, resumió su injerencia en el epicentro del poder político de la primera potencia global en un título: "El Gran Manipulador".

Breitbart News, el sitio de noticias ultraderechista que Bannon dirigía antes de sumarse al equipo de Trump, dijo que Bannon había presentado su renuncia el último 7 de agosto, y que la decisión de abandonar la Casa Blanca había sido suya, no de Trump. Breitbart, adonde Bannon ya regresó, citó a "una persona cercana a Bannon".

"Guerra", tuiteó Joel B. Pollack, uno de los editores de Breitbart, poco después de conocerse la salida de Bannon del gobierno. Ann Coulter, una de las voces más escuchadas por la ultraderecha, reaccionó con frustración y virulencia en Twitter: "Al menos Wall Street va a tener ahora sus recortes de impuestos. También, ¡más guerras sin sentido!"

Trump había hablado por última vez de Bannon en su infame e improvisada conferencia de prensa del martes último, en la Torre Trump, cuando brindó un respaldo implícito, en una desafiante diatriba fuera de libreto, a grupos de la extrema derecha del país, neonazis, supremacistas blancos y miembros del Ku Klux Klan. Trump los equiparó con manifestantes que protestaron contra ellos en Charlottesville, Virginia, y dijo que entre ellos había "muy buenas personas".

Trump recordó que Bannon se sumó tarde a la campaña y lo defendió, pero sin ofrecerle un respaldo inequívoco o concreto.

"Miren, me cae bien el señor Bannon, es un amigo mío, pero el señor Bannon llegó muy tarde, lo saben. Pasé por 17 senadores, gobernadores y gané todas las primarias. El señor Bannon llegó mucho más tarde, y me gusta, es un buen hombre. No es racista, puedo decirles eso. Es una buena persona, en realidad recibe prensa muy injusta en ese sentido", había dicho Trump. "Pero vamos a ver qué pasa con el señor Bannon, pero es una buena persona y creo que la prensa lo trata, francamente, muy injustamente."

Los progresistas le dieron la bienvenida a la salida del estratega. Pero muchos se preocuparon por recordar que el problema real es Trump, no sólo Bannon.

"Nunca perteneció en la Casa Blanca", dijo el representante demócrata Adam Schiff. "Pero el problema persiste porque la fuente más profunda de división no puede ser despedida", agregó, en alusión a Trump. Muchos compartieron esa opinión.

Otros advirtieron que Bannon buscará influir en la Casa Blanca desde afuera, y continuará su guerra contra los globalistas del presidente, a quienes considera demócratas y una amenaza para la agenda nacionalista que impulsó.

El estratega de Donald Trump

Steven Bannon, ex asesor de Donald Trump

Antes de llegar al círculo íntimo de Donald Trump dirigía el sitio utraderechista Breitbart Primero fue asesor de campaña y luego de la victoria, el magnate lo designó asesor y estratega político de la Casa Blanca Representante de una agenda nacionalista y proteccionista, Bannon chocó sistemáticamente con el sector aperturista, representado por la hija y el yerno de Trump A Bannon se le cuestiona la supuesta cercanía a grupos supremacistas

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