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Trump se recargó con sus bases y atacó a los medios

logotipo de LA NACION LA NACION 24/08/2017

WASHINGTON.- James Clapper, director nacional de inteligencia de Barack Obama, no ahorró adjetivos o advertencias para expresar su desagrado ante el último discurso de Donald Trump, en Phoenix, Arizona, en un multitudinario acto con color de campaña. "¿Cuánto tiempo más el país, para tomar prestada una frase, tiene que soportar esta pesadilla?", se preguntó.

Clapper, hombre medido y respetado, tildó el mensaje de "repugnante", cuestionó la capacidad de Trump para ser presidente -un argumento escuchado hasta el cansancio durante la campaña- y hasta confesó que estaba "preocupado" por su acceso a los códigos de las armas nucleares.

El arco opositor a Trump reaccionó con espanto al último gran espectáculo presidencial, un discurso de más de una hora rodeado de sus seguidores, que llevó el sello confrontativo y divisivo de su campaña, plagado de ataques a la prensa. Afuera, una manifestación en contra de Trump fue reprimida con gases por la policía.

Luego de presentar su estrategia para Afganistán en un discurso pulido que leyó de un teleprompter, Trump se dio un baño de popularidad y retornó a sus diatribas contra los medios, molesto por las críticas que recibió por su mensaje sobre la violencia racial que azotó días atrás Charlottesville. Trump atacó también a los demócratas y a dos senadores republicanos de Arizona, John McCain y Jeff Flake, críticos del presidente. Pero su foco principal fueron los periodistas.

"Son verdaderamente personas deshonestas. Y no todos ellos. No todos ellos. Hay muy buenos periodistas. Tenés algunos periodistas muy justos. Pero en su mayoría, honestamente, son gente deshonesta, y son gente mala. Y creo que no les gusta nuestro país. Realmente lo creo. Y no creo que vayan a cambiar, y es por eso que hago esto. Si cambiaran, nunca lo diría", bramó Trump. La gente lo ovacionó.

Luego, acusó a los medios de alentar el odio, una imputación que ha recaído varias veces sobre sus espaldas: "Las únicas personas que dan una plataforma a estos grupos de odio son los propios medios de comunicación y las noticias falsas", fustigó.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump © LA NACION El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

La rabia desplegada por Trump y las reacciones de sus críticos marcaron un nuevo punto de tensión en un país que por momentos parece al borde de un ataque de nervios por una presidencia que tiene tan sólo ocho meses de vida. "Sé que es difícil de creer, pero Trump se ha vuelto más inestable, desquiciado y paranoico que nunca", atizó Jon Favreau, una de las estrellas del equipo de comunicación de Obama.

Una nueva encuesta de la Universidad Quinnipiac mostró un amplio rechazo a la respuesta presidencial a los incidentes en Charlottesville, donde una mujer murió atropellada por un supremacista blanco.

Seis de cada cuatro estadounidenses desaprobaron la reacción de Trump, que equiparó a los grupos de extrema derecha con manifestantes que los enfrentaron.

Trump, ayer, volvió a cambiar el tono y a mostrar una faceta más moderada y ensayó un nuevo llamado a la unidad en otro discurso en la convención nacional de la Liga Americana en Reno, Nevada.

"Es hora de sanar las heridas que nos han dividido y buscar una nueva unidad basada en los valores comunes que nos unen", afirmó el presidente. "Somos un solo pueblo -insistió-, con un hogar y una gran bandera."

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