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Un año complicado que terminó en alivio para Independiente

logotipo de Infobae Infobae 11/06/2014 Infobae
Independiente ascenso festejo 1170 11 © Independiente ascenso festejo 1170 11 Independiente ascenso festejo 1170 11

Independiente transitó el peor año de su historia durante la temporada 2013-2014. El descenso, los cambios de técnicos, los vaivenes futbolísticos, la polémica con las barras y los desmanejos dirigenciales marcaron un trayecto que tuvo su cierre definitivo con el ascenso a Primera División.

Miguel Brindisi, el DT con el que el "Rojo" había perdido la categoría, intentó hacerle frente a la situación y se mantuvo en su cargo en el comienzo del certamen del Nacional B. Sin embargo, su crédito se agotó rápidamente. Tras cuatro fechas sin triunfos, el entrenador dejó su cargo y dio paso a la asunción de Omar De Felippe.

El ex técnico de Olimpo llegó con los pergaminos de un hombre conocedor del ascenso y, de a poco, encauzó el rumbo del elenco de Avellaneda. Entre la fecha número 5 y la 22 (la primera de la segunda rueda), Independiente remontó su mal inicio y se metió en puestos que le permitían regresar a Primera tras una racha en la que acumuló once victorias, seis empates y tan solo una derrota.

El inicio de la segunda ronda del Nacional B, a principios del 2014, había traído grandes ilusiones a partir de la buena combinación en ofensiva que habían logrado Matías Pisano, Daniel Montenegro, Facundo Parra y el recién llegado Federico Insúa. Pero esa esperanza pronto se desvaneció: el conjunto de De Felippe estuvo ocho fechas sin ganar y quedó relegado en la tabla de posiciones.

Ni siquiera en la recta final el equipo de Avellaneda pudo encontrar la regularidad. Los traspiés de sus competidores abrieron la oportunidad para que los dirigidos por De Felippe recuperaran el tercer puesto y, finalmente, concretaran el ansiado ascenso a Primera División.

En el plano dirigencial, el recorrido no careció de altibajos. Javier Cantero había llegado a la presidencia en el 2011 con promesas de honestidad, transparencia y luchas a fondo contra los barras. Pero todo su crédito se agotó luego de la pérdida de la categoría y esto se reflejó con claridad en la primera asamblea de socios que se realizó tras el fatídico.

Aquel día, la reunión no pudo comenzar. Ni bien Cantero tomó el micrófono, los gritos e insultos recayeron con dureza sobre su persona y las sillas comenzaron a volar en dirección al escenario, lo que obligó a suspender el encuentro. Fue el principio del fin para el presidente.

Poco a poco, la mayoría de los dirigentes le soltaron la mano y lo dejaron solo, en medio de pedidos para que realice un llamado anticipado a elecciones.

Luego de un prolongado desgaste y de varios manotazos de ahogado, Cantero accedió a adelantar los comicios para el mes de julio y, finalmente, renunció en el mes de abril. En su paso como máximo dirigente nunca pudo cumplir con sus objetivos de desterrar a los violentos, sanear las cuentas y lograr éxitos deportivos.

En La Plata, todavía con las elecciones pendientes, el "Rojo" adquirió su última conquista gracias a los tantos de Zapata y Pizzini. El triunfo por 2 a 0 frente a Huracán volvió a colocar a Independiente en el lugar que se merece. No fue justo que la rica historia de la entidad de Avellaneda haya quedado en segundo plano durante esta temporada.

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