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Un bloque en expansión y que pugna para apuntalar un mundo multilateral

logotipo de Tiempo Argentino Tiempo Argentino 29/05/2014 Germán Alemanni

Ya lo dijo el presidente ruso Vladimir Putin en 2013: "Los BRICS son la clave para formar un mundo multipolar". Diluir el poder que los países centrales, a través de sus brazos del FMI y el Banco Mundial, tuvieron en el siglo XX sobre la economía y las finanzas mundiales es uno de los objetivos geopolíticos de cara a esta centuria del bloque que integran, además de Rusia, Brasil, India, China y Sudáfrica.
De hecho, la creación de un banco de desarrollo propio fue uno de los anuncios –y desafíos– de la última cumbre que los cinco socios mantuvieron en Durban, Sudáfrica.
En los últimos meses, el diablo se coló en los detalles. Hay desde matices hasta encontronazos acerca del fondeo y los objetivos específicos de esa entidad (qué sectores fomentar, cómo impulsar los mercados locales y ganar a la vez escala global, dónde estarán radicadas las futuras las usinas del conocimiento).
Pero la política se ocupó de acercar lo que la economía alejó. Fue la presidenta brasileña Dilma Rousseff la que delineó la dirección, al afirmar que el banco fomentará, siempre, la expansión frente a las iniciativas de austeridad que tanto gustan las instituciones financieras multilaterales tradicionales.
Los BRICS tienen con qué. Pese a que la crisis  de 2008/2009, que se llevó puesto desde el coloso Lehman Brothers hasta la vida de millones estadounidenes y europeos, e hizo más ricos a los ricos por cierto, terminó golpenado a las naciones emergentes, los BRICS cuentan en sus alforjas con municiones suficientes para hacérsela difícil al G7, el club de las naciones centrales.
China e India son el vector del corrimiento del comercio internacional del Atlántico al Pacífico. Y si los vaticinios no fallan, para 2050 una será la primera economía mundial y la otra, tercera. Brasil y Rusia ocuparán el quinto y sexto de ese ranking que llena de recelo Washington y las capitales europeas.
No basta irse tan lejos en el tiempo para mensurar el poderío de los BRICS. En 2001, el intercambio comercial entre sus miembros ascendió a U$S 21 mil millones. Hoy, se multiplicó por 13, hasta alcanzar US$ 280 mil millones. Ostenta el 25% del PBI mundial. Se queda con el 15% del comercio planetario. Vive dentro de sus fronteras casi la mitad de la fuerza laboral del mundo. Produce al año 2000 millones de toneladas de granos. Y acapara US$ 3 billones en sus cofres, el 40% de las reservas internacionales.
A los consensos económicos y financieros, los BRICS vienen abrochando además entendimientos políticos. Suelen votar en la misma sintonía en los organismos multilaterales. Cargaron contra la parcialidad pro estadounidense del Consejo de Seguridad y la ofensiva militar contra Siria, apenas dos ejemplos de la agenda mundial de los últimos meses. Y van por más. «

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