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Un terrorista del que nadie podía sospechar

logotipo de LA NACION LA NACION 21/08/2017

BARCELONA (De una enviada especial).- Reservado, tranquilo, nunca causó problemas. Sus gustos eran casi infantiles: "Se pasaba horas jugando al metegol". Así recuerdan sus vecinos a Younes Abouyaaqoub, considerado hoy el hombre más buscado por la policía española y europea.

De 22 años y sonrisa fácil, Younes es la persona de la que menos podría haberse sospechado que pudiera hacer algo malo.

Menos aún matar a 13 personas en un atropello múltiple o trabajar con el objetivo de que mueran muchas más -tal vez, más de cien en un atentado como el que la célula jihadista a la que pertenecía llevó parcialmente adelante en Cambrils. Hasta que se quedaron sin explosivos. Pero todos los indicios apuntan a Younes Abouyaaqoub. Incluso, la última foto que se tiene de él. Fue tomada por la cámara de un banco, posiblemente frente a un cajero automático, horas antes de la matanza en La Rambla.

En ella, Younes viste una remera con un estampado a rayas azules y blancas, una prenda que coincide exactamente con la descripción inicial que la policía hizo del atacante en el paseo de Barcelona.

"Estamos ante un hecho terrorista. El autor es un individuo de 1,70 metros de altura y una camisa de color blanco y rayas azules", dijo la megafonía policial, cuando en La Rambla, todavía, todo era confusión y sangre.

Ahora se sabe que esa descripción se hizo "sobre la base de la declaración de un testigo" que vio que una persona de esas características descendía de la furgoneta asesina, según confirmó ayer el jefe de los Mossos de Esquadra, Josep Lluis Trapero.

Todo apunta a Younes, para estupor de sus vecinos de la localidad de Ripoll.

"Era un crío casi tímido. Hablaba poco. No se metía con nadie", recordó una vecina del paradisíaco poblado enclavado en las primeras estribaciones de los Pirineos.

Tenía pasión por su moto, una Honda negra, que cuidaba y mimaba con obsesión. Vivía con su madre y otros tres hermanos en el cuarto piso de una casa sencilla. El menor de ellos, Houssaine, de 19 años, ya está muerto. Fue abatido en Cambrils, con el comando que se había propuesto, primero, atropellar gente a bordo del Audi A3 que habían alquilado. Si esto resultaba imposible, tenían pensado apuñalarla. Lo lograron con varias víctimas. Una de ellas, de 64 años, recibió heridas mortales.

El timorato Younes nació en enero de 1995 en la localidad marroquí de Mirt, pero hizo la secundaria ya en Ripoll, en el mismo colegio donde conoció al resto de los miembros del comando.

Jugaba mucho al futsal, andaba en moto. Nunca tuvo un incidente. Jamás había sido arrestado. "Estaba perfectamente integrado a la vida y a la comunidad del pueblo", dijo una vecina, apenada por el resto de la familia.

Ghanno Gaanimi, su madre, sigue viviendo en la misma casa. Jura que no puede creerlo. Le ha pedido a través de la televisión que se entregue. "Por favor, no causes más dolor", le dijo. Añadió una advertencia sobre lo que podría pasarle. "Es mejor estar en la cárcel que muerto."

Gaanimi participó de una concentración de la comunidad en la propia Ripoll, de la que también formaron parte otras madres y familiares de los supuestos atacantes. Pedían paz.

Por ahora, y mientras se lo sigue buscando, el chico tímido de la calle Sant Pere tiene desconcertados a los mejores policías del continente. Nadie termina de creer que haya podido radicalizarse hasta ese punto.

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