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Una doctrina condicionada por los votos y los fondos

logotipo de LA NACION LA NACION 29/05/2014 Silvia Pisani - La Nacion

WASHINGTON.- Muchos lo señalaron como "obamismo puro". Todo lo que venía defendiendo antes de llegar a la Casa Blanca. Esto es: potenciar la búsqueda de las alianzas internacionales -una suerte de liderazgo "democrático" en el mundo- y aplicar la máxima cautela en el uso de la fuerza militar.

Entre líneas, una opción mayor por la diplomacia y, llegado el caso, si la opción militar se impone, una que contemple el máximo de tecnología y se aleje de la visión tradicional de la guerra como el desplazamiento de enormes ejércitos. Una articulación que suele errar, sin embargo, en su instrumentación. Muchas veces, por confusión desde la propia Casa Blanca -por caso, con la recordada "línea roja" que no debía cruzarse en Siria- y por los fracasos que conlleva.

"Rusia anexó Crimea y la guerra civil en Siria sigue siendo una salvajada", decían ayer analistas republicanos, que se negaban a contemplar ninguno de los dos casos como un triunfo. Desde el otro lado, pudo verse en el discurso un fuerte guiño a un electorado que, por un lado, recela enormemente de la idea de la acción militar, pero que, por el otro, teme que el país se esté debilitando.

"Esto lo que hace es desnudar las falsas opciones en materia diplomática", expuso, por caso, el corresponsal jefe del Washington Post en la Casa Blanca, Scott Wilson. La argumentación apunta a la presión por una acción militar que suele enfrentar el presidente ante cada crisis.

La idea de que, con su renuencia al uso de la fuerza, Obama debilitó al país es un argumento que no sólo se escucha entre republicanos, sino también entre demócratas. Un hecho que también explica por qué el manejo de la política exterior es uno de los renglones en los que su administración es más castigada en las encuestas.

Es contra esa percepción de debilidad por no apelar al rifle contra la que ayer habló Obama. La opción militar le está poco menos que vedada por una serie de razones. Entre ellas, y en lugar prioritario, la situación económica y el fastidio social.

Lo que intenta es construir fortaleza desde una posición diferente. Una refutación a quienes dicen que "para cada problema hay una solución militar", a quienes piensan que "la acción militar es la única vía para que el país se muestre fuerte". A quienes quieren "poner tropas norteamericanas en medio de una guerra civil en Siria". A quienes quieren que "se invada cada país que ampara redes terroristas". A quienes creen que "respetar las normas internacionales o apelar a las instituciones que les dieron forma es mostrar debilidad".

Lo que intentó Obama es una estrategia exterior donde la fortaleza sea la cautela militar y la búsqueda de alianzas internacionales. Una concepción opuesta a la que vio el país en los últimos 15 años y que, pese a que no condujo a mayores éxitos, está demasiado arraigada en la cultura y en la memoria colectiva.

Una memoria tan caprichosa como para olvidar que fue este presidente al que tildan de débil el que dio con el mayor enemigo del país en un operativo con comandos de elite.

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