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Una semana inolvidable: la intimidad de la Casa Rosada tras la victoria electoral

logotipo de LA NACION LA NACION 20/08/2017

El fútbol -pero sobre todo el pádel, un deporte que los médicos le desaconsejan pero que se resiste a abandonar- le volvieron a dejar la rodilla maltrecha. Pero ni la operación de meniscos ni los avatares de la gestión diaria le quitaron, en estos días, la sonrisa al presidente Mauricio Macri.

En reuniones privadas de gestión e innumerables llamados telefónicos, el Presidente transmitió a propios y extraños su "reconocimiento a la gente, que nos apoyó a pesar de que la economía no está tan bien". De todos modos, quienes lo escucharon coinciden en que se empeñó en bajar el tono de la euforia general y repitió: "No hay que dormirse. Lo importante empieza ahora y termina en octubre", reclamó.

Después de una larga noche en la que se mantuvo atento a los resultados -el jefe de Gabinete Marcos Peña lo informó vía WhatsApp- Macri presidió el lunes bien temprano la reunión de coordinación en Casa Rosada. Estaban Peña, la vicepresidenta Gabriela Michetti, los coordinadores Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, los ministros Rogelio Frigerio (Interior), Francisco Cabrera (Producción) y Jorge Triaca (Trabajo). Allí dedicó poco tiempo al festejo: enseguida le preguntó a Frigerio por los eventuales respaldos opositores en el Congreso a la batería de reformas que piensa presentar después de las elecciones de octubre. "Es un enfermo de laburo, ¡no nos dejó festejar!", se quejó, entre risas uno de los asistentes.

Macri también puso paños fríos cuando algún funcionario más exaltado apuntó al "círculo rojo, ese que dijo que íbamos a perder en todos lados". Lo vieron "calmo, agradecido, enfocado", contó un asesor.

Esa misma tarde, el tridente de poder que componen Peña, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se reunió en el despacho del jefe de Gabinete. Según pudo saber LA NACION, evaluaron los resultados en un clima "positivo" aunque acordaron que el escrutinio final de la elección bonaerense "puede dar que perdimos por uno o dos puntos" ante la ex presidenta Cristina Kirchner.

El miércoles llegó la evaluación junto a los socios de Cambiemos. A falta de la tradicional reunión de los martes -suspendida hasta la semana que viene- el titular del Comité Nacional de la UCR, José Corral, visitó a Peña. "Coincidieron en que la marca Cambiemos anduvo muy bien, y que los que se oponían o no estaban muy seguros o estaban equivocados", afirmaron, contentos, cerca del intendente de Santa Fe, cuestionado por otros dirigentes de su partido por su cercanía al Gobierno y dispuesto a algún pase de factura con sus correligionarios.

El ambiente en la Casa Rosada era de satisfacción: hasta Marcos Peña se animó a bromear cuando le preguntaron por el estado de salud del Presidente luego de su intervención en el sanatorio Otamendi. "Sus capacidades de baile están intactas", se rio Peña en un encuentro con la prensa para evaluar los comicios.

Por la noche de ese miércoles, el habitual fútbol de Olivos (donde Casa Rosada le ganó a los funcionarios 2 a 1) tuvo chistes, felicitaciones y un aplauso estruendoso para el cordobés Héctor "Coneja" Baldassi, por su contundente triunfo en las PASO ante los candidatos del gobernador Juan Schiaretti. "Ese triunfo, el de (Atilio) Benedetti en Entre Ríos o el de (Martín) Maquieyra en La Pampa son Macri puro y la marca Cambiemos" , afirmaron en un despacho importante de la Casa de Gobierno.

El jueves, Vidal volvió a la Casa Rosada a encontrarse con Peña, esta vez acompañada por su mano derecha, el jefe de Gabinete bonaerense Federico Salvai y el ministro de Hacienda Hernán Lacunza.

"Se habló de economía y las perspectivas para octubre", afirmó un testigo de la reunión. El detalle: el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, fue el encargado de tranquilizar a los funcionarios con su análisis de "una economía que está creciendo, y que va a estar mejor en octubre".

¿Algo para mejorar? En el análisis fino de la elección bonaerense surgieron las derrotas en distritos propios, como Quilmes, Pilar y Lanús, pero para Salvai "son detalles, lo importante es que en octubre la elección se va a polarizar aún más (con Cristina), y tenemos muy buenas perspectivas", dijo el bonaerense.

Un rato antes, Larreta reunía a su equipo de campaña en un bodegón de Villa del Parque a comer milanesas y festejar el triunfo porteño.

Allí fueron su vice, Diego Santilli y el jefe de campaña por la CC-ARI, Maximiliano Ferraro, que explicó el faltazo de Elisa Carrió "que se fue al campo unos días". Al igual que Macri y Peña, Rodríguez Larreta también habló de "no relajarse, buscar siempre un voto más, que puede ser un diputado más". Será esa la premisa compartida hasta las elecciones legislativas.

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