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Uno de cada cuatro grandes ayuntamientos no ha aprobado los presupuestos para 2016

logotipo de El Mundo El Mundo 24/05/2016

© EL Mundo La llegada de Compromís a la alcaldía de Sagunto (Valencia) no ha desbloqueado la situación que vive el municipio desde 2009. Una vez más, se han prorrogado los presupuestos del año anterior. "Siempre ha habido mucha fragmentación política", explica la concejala de Hacienda, María Teresa García. Sagunto no es una excepción, al menos desde las últimas elecciones municipales.

Un año después de aquellos comicios, 34 de los 147 consistorios de capitales de provincia o de más de 50.000 habitantes no han sido capaces de sacar adelante la votación más importante del ejercicio, según los datos recabados por EL MUNDO a 20 de mayo. La fragmentación del voto y la irrupción de Podemos y Ciudadanos (C's) dejaron plenos en los que no es raro encontrar ediles de cuatro o más partidos diferentes.

Es el caso de la ciudad de Torrevieja (Alicante), en la que el PP se quedó a dos concejales de la mayoría absoluta y donde Los Verdes ostentan el bastón de mando junto al PSOE, Izquierda Unida (IU), una formación escindida de los socialistas y un antiguo militante del PP. Para completar la mayoría necesitan el apoyo en cada votación de las dos ediles de C's. El municipio todavía no cuenta con presupuestos para 2016.

La Ley Reguladora de Bases del Régimen Local establece que "la aprobación definitiva del presupuesto por el Pleno habrá de realizarse antes del 31 de diciembre del año anterior". Si no es así, se prorrogan automáticamente los del último ejercicio. En estos casos, se da continuidad a unas cuentas redactadas por el equipo de gobierno previo. Hasta 83 municipios (un 57 % de las grandes ciudades) comenzaron 2016 con unos presupuestos prorrogados. Con el año ya empezado, 49 de ellos han revertido la situación.

"Se apostó por el cambio, pero no era un cheque en blanco", cuentan desde el PSOE en el Ayuntamiento de Cádiz.

Los apoyos para lograr la alcaldía no siempre han ido acompañados de pactos de gobierno, y cuando estos acuerdos existen, a veces terminan en divorcio. Así sucedió en Rivas-Vaciamadrid, la plaza de mayor población donde gobierna Izquierda Unida (IU). A pesar de no apoyar la investidura, los concejales del PSOE y de Rivas Puede (candidatura promovida por Podemos) firmaron un acuerdo de legislatura con IU que saltó por los aires tras el rechazo a las cuentas presentadas por el alcalde. Al final, los presupuestos salieron adelante en el mes de marzo con el apoyo del Partido Popular y la abstención de Ciudadanos.

"Se apostó por el cambio, pero no era un cheque en blanco", cuentan a EL MUNDO desde el grupo municipal del PSOE en el ayuntamiento de Cádiz. Los socialistas y Ganar Cádiz en Común (cercanos a IU) votaron a favor de la investidura del candidato patrocinado por Podemos, José María González 'Kichi', de Por Cádiz Sí Se Puede. El apoyo del PSOE no se repitió en la tramitación de los presupuestos, que fueron rechazados por la oposición en el Pleno. Sin embargo, 'Kichi' logró aprobar unas cuentas propias hace una semana gracias a un cambio legislativo aprobado en diciembre de 2013. La Ley de racionalización de sostenibilidad de la Administración Local abre la puerta a aprobar las cuentas municipales en la Junta de Gobierno Local, sin necesidad de pasar por el Pleno, siempre y cuando los presupuestos del año anterior ya estén prorrogados.

El regidor gaditano no dudó a la hora de usar esta vía. Mientras, en los apenas cuatro meses que ha durado la última legislatura en las Cortes, tanto PSOE como Podemos registraron propuestas en el Congreso para derogar dicha ley. El alcalde de Valdemoro, Guillermo Gross, de Ciudadanos, es tajante: "El postureo político muchas veces se impone sobre la responsabilidad y eso dificulta llegar a acuerdos". Tampoco lo han conseguido en Barcelona, donde el Ayuntamiento solo ha podido modificar el crédito que ya prorrogaba las cuentas de 2015.

Incluso este trámite ha sido complejo debido a la oposición inicial de la CUP, que sí apoyó la investidura de Colau. "Nos han tenido un punto de desprecio --lamentan desde la formación anticapitalista en conversación telefónica--. Hemos estado negociando las migajas". El alcalde de Valdemoro, Guillermo Gross, de Ciudadanos, es tajante: "El postureo político muchas veces se impone sobre la responsabilidad y eso dificulta llegar a acuerdos". La sombra de las elecciones generales también ha dificultado, desde su punto de vista, la consecución de acuerdos. A ello se suma la situación de endeudamiento del consistorio madrileño.

Para el equipo de gobierno la prioridad, por encima de la aprobación de un nuevo presupuesto, está la elaboración de los planes de ajuste económico y financiero. La situación económica también es un impedimento en Alcalá de Henares (Madrid), que un año más extiende la prórroga presupuestaria que mantiene desde 2013. Sin embargo, el concejal socialista de Hacienda, Fernando Fernández Lara, entiende que, aunque se apruebe tarde, "un nuevo gobierno tiene que tener una nueva propuesta". 

Voto de calidad

En Pontevedra la postura del alcalde del BNG, Miguel Anxo Lores, fue decisiva: en caso de empate, el voto del primer edil cuenta por dos. Al Pleno de aprobación del presupuesto faltó el concejal del Grupo Popular, César Abal, que ese día tenía programada una operación de cirugía menor. Su voto en contra, en línea con el del resto de su grupo, habría tumbado la aprobación del presupuesto.

El concejal cuenta que esperaban que uno de los concejales del BNG se ausentase voluntariamente para que no existiera la posibilidad de un empate pero, "he ahí la sorpresa", no fue así. Además de en Pontevedra, el voto de los alcaldes fue decisivo para aprobar los presupuestos en Reus, Ciudad Real, Logroño, Segovia y Sanlúcar de Barrameda. El punto optimista de la fragmentación en los plenos lo pone el concejal de Hacienda de Torremolinos (Málaga), Pedro Pérez. De la aprobación sin necesidad de diálogo en la pasada legislatura se ha pasado a la exigencia de negociaciones.

"Aquí había rodillo de mayoría absoluta, y se hacían las cosas como se hacían", asegura Pérez, que critica la forma "poco participativa" en que se venían elaborando los presupuestos. Si en 2011 el Partido Popular sentó a 17 concejales de los 25 que conforman el Pleno, en 2015 se quedó con diez. Ser la lista más votada en las urnas no le valió para mantener la alcaldía. A pesar de todo, como tantos otros, el ayuntamiento de Torremolinos continúa con las asignaciones previstas hace, por lo menos, un año.


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