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Venezuela: la Constituyente es el fondo, no la forma

logotipo de LA NACION LA NACION 04/08/2017

Tiempo, forma y fondo. Las primeras horas y las primeras medidas de la Asamblea Nacional Constituyente confirmarán la dimensión de la apuesta de Nicolás Maduro: atornillarse y perpetuarse en el poder, más allá de los propios hechos y más allá de las iniciativas a punto de desplegarse.

El tiempo: "No sabemos cuánto tiempo vamos a pasar allí, los años o los días que sean necesarios", dejó claro el radical Diosdado Cabello en la segunda juramentación del día, esta vez ante los restos de Hugo Chávez en el Cuartel de la Montaña. El chavismo no disimula: su verdadero objetivo es imponer un órgano por encima del resto de los poderes, dispuesto a legislar y operar como labor fundamental por encima de la redacción de una nueva Carta Magna hasta que en algún momento puedan volver a ganar una elección "legal".

La forma: los constituyentes preparan una radical embestida revolucionaria contra la subida de los precios y contra el desenfreno del dólar blue, que parecen escalar un Everest todos los días. El cambio del billete verde en el mercado paralelo cabalgaba ayer hacia los 20.000 bolívares cuando la semana pasada estaba a 10.000 y cuando hace un año solo cotizaba a mil. La orden presidencial es congelar los precios, a sabiendas de que cada nuevo control gubernamental sobre la economía la ha contraído y disparado la inflación. Pero lo más llamativo es que realmente no hacía falta convocar una Asamblea Nacional Constituyente para tal operación, ya que el uso y abuso del Decreto de Emergencia Económica le otorga las mismas potestades al presidente.

El fondo: ¿Por qué entonces tantas molestias? "Lo hacen por simple estrategia, el efecto práctico es el mismo", describe Piero Trepiccione, quien forma parte del Centro Gumilla, el think tak de los jesuitas en Venezuela. "Es todo un teatro bufo destinado a enfriar la calle y consolidar la dictadura. Eso es todo", dispara José Rafael López Padrino, politólogo y científico, buen conocedor de las entrañas de la izquierda revolucionaria.

Más allá del fondo, radicalizar la revolución de espaldas a la sociedad, Trepiccione lleva advirtiendo desde finales de abril que el presidente Maduro pretende congelar los precios manu militari, al mejor estilo de la dictadura en Zimbawe. "Estamos ante un cóctel explosivo, porque eso llevaría la inflación hasta el planeta Marte. Y el desabastecimiento al por mayor", pronostica el politólogo.

Un cóctel de trago amargo todos los días para los venezolanos. Ayer, mientras su tropa de seguidores de desplegaba por la Plaza de Bolívar y sus alrededores, otras tropas se repartían por la capital. En la Avenida Victoria cientos de personas formaban una enorme cola para comprar arroz y

pasta a precio subvencionada, recién llegados. Detrás de la Avenida Urdaneta, una farmacia estaba colapsada desde primera hora de la mañana porque había llegado papel higiénico. Y en la sede del Banco de Venezuela, cercana al Parlamento, la fila enorme era para sacar dinero en efectivo. La "otra" realidad es la verdadera realidad.

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