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Zapatos y perfumes con impronta familiar

logotipo de LA NACION LA NACION 27/08/2017

"No es nada personal, sólo son negocios." La frase se torna más difícil de pronunciar y de digerir si los que hacen esos negocios son un padre con su hija o una mujer con su marido. El tercer panel de la jornada de Family Business tuvo como invitados a los diseñadores de zapatos Ricky y Sofía Sarkany y a la actriz Andrea Frigerio y su esposo, Lucas Bocchino, ambos encargados de la marca de perfumería Roses Are Roses.

Primero, la inspiración. Para Sofía Sarkany, la intención de seguir los pasos de su padre siempre estuvo presente en ella. "Cuando estaba en el colegio, mi papá se iba a ver tendencias a Nueva York y yo le pedía por favor que me llevara", rememoró la diseñadora gráfica. Frigerio tomó la historia de su abuela francesa y los antiguos perfumistas de Europa. Además, contó, estudió durante un tiempo Biología, aunque luego tuvo que dejarlo, y afirmó que siempre le quedó una asignatura pendiente.

En 2009 fundó la marca junto a su marido, con quien se dividieron los roles "naturalmente". Bocchino se encarga más de la administración y de la toma de decisiones más "duras" y relacionadas con el negocio; Frigerio, de la parte artística y creativa, porque su trabajo como actriz y conductora en LN+ hace que no siempre pueda estar presente en "el día a día", según dijo su marido.

Sofía Sarkany narró cómo fueron sus primeros movimientos dentro de la compañía de su padre. Para empezar, decidió hacer una colección cápsula, es decir, una colección creada por un diseñador para otra firma que no es suya. En esos productos que ideó, decidió fusionar sus dos pasiones: el calzado y el mundo del arte. "Todos pensaban que por estar con el número uno del calzado argentino iba a ser superfácil, pero el único consejo que me dio mi papá fue: «Esto es como tener un hijo: hay que darle de comer para que esté fuerte y cuidarlo para que esté sano, y no lo podés abandonar»".

"Mi papá es una persona muy sensible, que sabe que los jóvenes somos los gestores de lo que está por venir y nos dio un lugar muy generosamente en la empresa", añadió. Por su parte, Ricky Sarkany sostuvo que las vivencias que tuvo al trabajar con su padre, también zapatero, lo llevaron a buscar los matices con más facilidad en las posiciones encontradas con su hija. "Estaríamos mal si quisiéramos que nuestros hijos hagan nuestra vida y no la de ellos", dijo. Y añadió: "En los últimos años que trabajé junto a mis hijas aprendí más que en los 20 anteriores".

Bocchino reconoció que, al estar tan "entusiasmados" con el proyecto que emprendieron, a su mujer y a él les cuesta un poco dejar las cuestiones laborales fuera de la casa. Para terminar, Frigerio recordó que también el matrimonio "es una empresa" a la que hay que cuidar. Y dejó un consejo: "No es fácil, pero hay que tratar de no ofenderse cuando uno le dice al otro algo que no le gusta".

Ricky y Sofía Sarkany, José del Río, Andrea Frigerio y L. Bocchino © Fabián MalavoltaFabián Malavolta Ricky y Sofía Sarkany, José del Río, Andrea Frigerio y L. Bocchino

Aprendizaje

No condicionar

Querer que los hijos hagan la vida de uno y no la propia es considerado un error por quienes emprenden

Todo queda en familia

Consejo de papá

Ricky Sarkany le dio este consejo a su hija cuando ésta empezaba: "Esto es como tener un hijo; hay que darle de comer para que esté fuerte y cuidarlo para que esté sano, no lo podés abandonar"

De la puerta para afuera

Andrea Frigerio reconoce que cuesta un poco dejar las cuestiones laborales fuera de la casa, pero enfatiza que es necesario hacerlo para poder lograr que la empresa tenga los resultados esperados

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