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Lancia Voyager 2.8 CRD Gold, el síndrome Marco Polo

EFE EFE 04-07-2014 EFE

Lancia Voyager 2.8 CRD Gold, el síndrome Marco Polo

Madrid, 24 abr (EFE).- Algunos coches tienen una vocación indiscutiblemente viajera, un condicionante que viene marcado por su formato, y, sobre éstos bien se puede llevar la palma el Voyager, el primer monovolumen familiar de la historia, ayer de la marca americana Chrysler, y hoy, en Europa, bajo los auspicios de la italiana Lancia.

En estas cosas de la estrategia institucional de los fabricantes de coches, el Grupo Fiat se ha quedado con Chrysler y como las adquisiciones se hacen para producir sinergias rentables, la más llamativa de esta operación de cara al producto ha sido el trasvase de modelos entre Chrysler y Lancia de cara al mercado europeo.

Por parte de Lancia, dos han sido los "fichajes" hechos a Chrysler: el del monomvolumen familiar Voyager, con el que la era automovilística inauguró hace 27 años el concepto MPV (Multi-Purpose Vehicle), y cuyo nombre no era aconsejable abandonar por su fuerte implantación en ese fondo de comercio que es la imagen de marca; y el de la berlina Thema, que sí modificó fabricante y denominación, porque el nombre italiano se imponía en conocimiento claramente sobre el americano 300 que detentaba ese coche bajo la órbita de Chrysler.

Como Lancia Voyager, las modificaciones externas operadas han sido la justas para que el lavado de cara se notase. Evidentemente, los cambios empiezan por donde primero se deposita el sentido de la vista, el frontal, que ahora dispone de una nueva parrilla, para acoger el logotipo de Lancia, y unos faros grandes, en los que se integran los antiniebla. Por detrás, las modificaciones sutiles residen en los nuevos pilotos. En ambas partes, los parachoques envolventes son rúbrica también del fabricante transalpino.

Una mirada al lateral recupera para la adopción Voyager todos los ingredientes del estilo que imprimió Chrysler a unos de sus modelos más emblemáticos y el de mejor acogida en Europa.

Lo que no ha podido transformar, ni siquiera el cambio de propietario, son esas cotas en las que reside buena parte del espíritu viajero de este coche y que queda plenamente definido en esa acepción Voyager (viajero en castellano). A saber: 5,21 metros de longitud, casi dos de ancho y una altura de "buen mozo": 1,75 metros. Sin esos parámetros es muy difícil escenificar una vida a bordo pensada por y para grandes trayectos en buena compañía, porque, además el fabricante lo dice claro cuando enmarca este coche en el eslogan "el arte de viajar acompañado".

En el interior confluyen en armonía, confort y practicidad. El primero se salda con una magnífica comodidad para los asientos, espacio más que de sobra, para poder cambiar de posición durante el viaje y un silencio de ruta, posiblemente mejorable, pero en un punto bien conseguido. La segunda tiene demasiadas aristas como para detenerse en un sólo aspecto.

La virtud de la polivalencia está en el llamado sistema "Stow n Go", capaz de maximizar espacios para personas y equipaje sin quitar los asientos. La solución, muy práctica, establece posibilidades de abatimiento de los mismos o incluso su pliegue quedando mimetizados en el piso, lo que supone que las cinco plazas de la segunda y tercera fila dejen un imponente espacio libre de carga de casi 4.000 litros.

No podía faltar el recurso a los huecos portaobjetos diseminados por todo el espacio interior, pero especialmente destacable en un par de guanteras, una consola central para depositar vasos y hasta botellas y el vano de los asientos, aptos, también, para alojar pequeños cachibaches.

La configuración para pasajeros adopta el módulo 2+2+3 y la originalidad reside en las tres plazas de la tercera fila, una ubicación que, por su situación sobre el tren rodante trasero, tiene más opciones a la incomodidad con mayor número de ocupantes que la tradicional de 2+3+2.

Para facilitar la flexibilidad de carga, la segunda fila de asientos es corrediza en 10 centímetros, en tanto que la tercera es fija. Al mismo tiempo sorprende la capacidad del maletero con las tres filas operativas, sobre todo, por la profundidad de suelo que ofrece.

Lancia, en la comercialización del Voyager en España, no se ha andado por las ramas con una gama compleja. Todo lo contrario, pues ha apostado por una única versión motriz y de equipamiento. En cuanto a la primera se ha inclinado por el motor diesel de 2.8 litros y 163 CV de potencia, con sistema de alimentación de inyección directa por conducto común (common rail). Otra opción que no se ha traído a España es el gasolina 3.6 de 283 CV. Respecto al segundo, agrupa todos los elementos bajo la denominación Gold que en la unidad de prueba no ha incluido, por ejemplo, el sistema de interconexiones Uconnect, que se supedita a un paquete opcional específico.

El motor, ya incluido en la gama de Chrysler en su momento, adopta ahora como totalmente nuevos un colector de admisión, un sistema de recirculación de los gases de escape, segmentos de fricción reducida, control electrónico de la turbulencia, filtro de partículas diesel y sensores de la temperatura del aceite y de los gases de escape. Con todo ello, ofrece un mejor rendimiento y más silencio.

En cuanto a comportamiento se muestra apto para mover con cierta autoridad casi dos toneladas de masa, pero el mejor rendimiento se obtiene con cierta propensión a llevarlo alto de vueltas, algo que influye no muy favorablemente en el consumo, que se destapó en prueba, sobre recorrido casi exclusivo en carretera, con un registro próximo a los nueve litros.

El grupo motriz se asocia con una caja automática/manual secuencial de seis relaciones, que reemplaza a la anterior de Chrysler, de las mismas características, pero con sólo cuatro relaciones. En su operatividad practica unas transiciones suaves, aunque algo lentas, al tiempo que apura bastante los regímenes de giro. Para evitar esto es aconsejable un uso más frecuente del sistema manual secuencial más proclive a la discrecionalidad y gustos del conductor.

Para una mejor disposición hacia el estilo de guiado de los europeos, Lancia ha hecho algunas modificaciones en las suspensiones, de forma que en el tren delantero se ha elegido un sistema McPherson con travesaño de mecánica y brazos oscilantes optimizados, y detrás, un puente de torsión y barra estabilizadora, además de la instalación de amortiguadores de diámetro más grande y más flexibilidad en el reglaje. No ha faltado tampoco una muy leve reducción de la altura libre del suelo. Todo ello no evita un más que perceptible balanceo de la carrocería, aunque en trazadas observa en todo momento mucha soltura e infunde confianza al puesto de conducción.

La frenada es potente y muerde con rapidez, al tiempo que resiste a la fatiga de uso del pedal. La dirección peca de algo blanda al tacto, pero se comporta dentro de los cánones para trazar con todas las garantías.

Lancia se ha esmerado en un equipamiento de serie de seguridad bastante completo, con más de 40 elementos, pero donde sobresalen los airbag multietapas de última generación en los asientos delanteros, los nuevos sacos de aire laterales en la misma zona, así como los de cortina para las tres filas de asientos.

Como elemento de confort característico figura el climatizador automático tri-zona, regulable en cada una de las zonas que opera: los lados derecho e izquierdo y la parte trasera.

El precio se posiciona muy parejo al de la competencia más directa que tiene con el formato "grand" de estos monovolumenes, porque el Voyager simple de hoy es el Grand Voyager de ayer bajo la tutela de Chrysler. Como fórmula de atracción de clientes la marca arbitra ofertas promocionales y mecanismos de financiación que califica de muy ventajosos.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Longitud 5,218 m

Anchura 1,998 m

Altura 1,750 m

Distancia entre ejes 3,078 m

Vía delantera 1,663 m

Vía trasera 1,645 m

Peso 2.242 kgs

Capacidad depósito 76 l.

Capacidad maletero 934/2.394/3.912 l.

Coef. aerodinámico N.D.

Posición motor Delantero, transversal

Alimentación Inyección directa por conducto

común con turbo de geometría

variable e intercooler

Cilindros 4 en línea (16 válvulas)

Cilindrada 2.768 c.c.

Potencia máxima 163 CV a 3.800 r.p.m.

Par máximo 360 Nm a 1.8000-2.800 r.p.m.

Velocidad máxima 193 km/h

Aceleración 0-100 12,3 seg.

Consumo medio 7,9 l./100 kms

Emisiones CO2 207 g/km

Impuesto de Matriculación 14,75 %

Dirección Asistida. Hidráulica

Diámetro de giro 12,1 m

Frenos Discos ventilados 330 mm (DEL.)

Discos 328 mm (TRAS.)

Suspensión delantera Independiente tipo McPherson con

muelles helicoidales,

amortiguadores de gas y barra

estabilizador

Suspensión trasera Eje de torsión con ruedas

interconectadas, muelles

helicoidales y amortiguadores de

gas

Tracción Delantera

Neumáticos 225/65 R 17

Transmisión Automática de seis velocidades

Equipamiento de serie Control electrónico de

estabilidad con asistente de

frenada y control de la

tracción, automatismos en

faros y limpiaparabrisas,

sistema de apertura y contacto

sin llave

Precio 42.800 euros

COMPETENCIA DIRECTA

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Modelo Cilindrada Potencia PVP

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Citroen C8 2.0 HDI 1.997 c.c. 163 CV 32.330

Fiat Ulysee 2.2 JTD 2.179 c.c. 170 CV 33.900

Ford Galaxy 2.0 TDCI 1.997 c.c. 163 CV 34.450

Kia Carnival 2.9 CRDI 2.903 c.c. 185 CV 33.130

Peugeot 807 2.2 HDI 2.179 c.c. 170 CV 32.600

Renault Grand Espace 2.0 dCi 1.995 c.c. 175 CV 43.000

Seat Alhambra 2.0 TDI 1.968 c.c. 170 CV 39.500

Angel Alonso

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