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Dwight Howard, el all-star de la NBA que comía 24 chocolatinas al día

logotipo de GQGQ 19-10-2017 GQ
Howard © Copyright: © Getty Howard

Los números de Dwight Howard asustan. Con los Orlando Magic ganó tres títulos de división y un título de conferencia. Además, ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Y ha sido seleccionado 8 veces para el All-Star Game de la NBA. Por si esto fuera poco, su mote es ni más ni menos que ‘Superman’. Y cuando te llaman así en una liga repleta de extraterrestres solo puede significar que ere muy bueno.

Viendo su historial deportivo, cualquiera se imagina que la dieta de Howard está cuidadosamente diseñada para lograr los más altos objetivos que se le exigen a un jugador profesional de la NBA. Pero no es así. Dwight Howard comía hasta hace poco peor que Macaulay Culkin en Solo en Casa (y que en su fase de maldito cuando vivía en una buhardilla parisina.

Howard se metía entre pecho y espalda una cantidad de azúcar equivalente a 24 chocolatinas. Todos los días. Y durante una década. Su ingesta de dulce era tan brutal, que cuando no podía llevarse una golosina a la boca experimentaba un temblor en las piernas y en los brazos.

¿Sus alimentos preferidos? Skittles, tabletas de chocolate enteras, bollitos de miel (una especialidad canadiense que aporta 690 calorías de una tacada) y tartas de crema.

Esta cantidad de porquerías fue llevada más o menos en secreto por Howard y sus compañeros hasta que en 2013 la nutricionista de Los Ángeles Lakers descubrió que el bueno de Dwight, que por aquella época compartía vestuario con Kobe Bryant y con Pau Gasol, se ponía tifo a azúcar.

Los médicos fueron meridianamente claros con él: si seguía con su pasión por el dulce, no podría jugar ni dos años más al máximo nivel. Y la advertencia tuvo su efecto: Dwight dejó de consumir azúcar en cantidades industriales y empezó a comer limpio. De esta forma perdió 7 kilos en apenas unas semanas.

Pero este pívot de dimensiones descomunales (2,11 metros de alto y 120 kilos de peso) no se olvida de sus viejos vicios. En una entrevista concedida a la edición estadounidense de GQ confiesa que sigue perdiendo la cabeza por los dulces, pero solo cuando no está disputando la temporada regular.

“Cuando empecé a jugar en la NBA, me parecía bien comer cualquier cosa que me apeteciera. Pero luego me di cuenta de que no iba a ayudarme de ninguna manera si quería tener una carrera larga. Así que aprendí a alimentarme con la dieta más adecuada, con los alimentos que me dan más energía”, explica.

Para librarse de tentaciones, el actual jugador de los Charlotte Hornets fue taxativo consigo mismo. “Básicamente, vacíe mi casa de dulces. Así evite tener nada a la vista que me provocara”. 

Además de la repentina pérdida de peso, Howard apreció otros beneficios de cortar con el azúcar. “Dejé de cansarme en los partidos rápidos. Antes me fatigaba muy pronto, pero mi cuerpo cambió. Incluso mi cara cambió. Es el tipo de reacción que ocurre cuando eliminas algo que te estaba sentando mal”.

Ahora su rutina de comida durante un día de temporada es bien diferente: “Cuando me levanto tomo un desayuno con huevo. Me da igual si es revuelto o en una tortilla. Puede que salmón también. Algo que me aporte proteína para darme energía por la mañana. Intento que sea un desayuno grande. Y luego hago tres comidas ligeras antes del partido, que suele ser un sándwich con algo de proteína, preferiblemente provenientes de pescado. Cuando termina el partido, intento recuperar todo lo que he gastado. Probablemente es la segunda comida más fuerte que tomo a lo largo del día”.

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