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A siete años de la peor despedida de Gallardo de River

logotipo de Goal.com Goal.com 15-05-2017
© Proporcionado por Goal.com

Por estas horas Marcelo Gallardo vive unos de sus días más felices como entrenador de River, luego de conseguir su primer triunfo en La Bombonera y prenderse definitivamente en la pelea por el campeonato. Un presente que contrasta de plano con la realidad que vivía el Muñeco hace exactamente siete años atrás, cuando se despedía del Millonario como jugador goleado por Tigre y sin ni siquiera poder ingresar a la cancha.

El 15 de mayo de 2010, en la última fecha del Clausura, el conjunto de Núñez recibía a Tigre para despedir un campeonato gris, que lo encontraba por debajo de la mitad de la tabla y muy lejos de la pelea por el título (que al día siguiente conseguiría Argentinos Juniors). Los hinchas, igualmente, llenaron la cancha: en la semana, Gallardo, uno de los últimos ídolos, había confirmado que iba a dejar el club una vez finalizado el torneo, al tener en claro que no estaba entre las prioridades para Ángel Cappa, el entrenador que había llegado hacía apenas un mes al club: "Ha sido muy claro conmigo, me ha respetado como jugador y como persona y me ha dicho la verdad. Me ha dado la posibilidad de elección y de seguir en el club y he entendido el mensaje. No quiero obligarlo a ponerme por mi trayectoria".

"Ocho títulos, un bicampeonato, una Copa Libertadores, una Supercopa; gracias Muñeco", rezaba una bandera colgada en la platea Belgrano Alta. Antes del partido, el presidente Daniel Passarella le entregó una plaqueta y una camiseta conmemorativas. El enganche, emocionado, posó para la foto con sus compañeros. Y se fue a sentar al banco de suplentes: a pesar de que era su último partido, Cappa, que en los cuatro partidos que llevaba dirigidos había conseguido nueve puntos sobre doce posibles, no lo había incluído entre los titulares. Tampoco lo había hecho en los tres encuentros anteriores, en los que directamente Gallardo tampoco había tenido minutos de juego.

Dentro de la cancha, todo le salió mal a River: a los 15 minutos, el local ya perdía 3-0 por los goles de Claudio Pérez, José San Román y Pablo Fontanello. Cuando terminó la etapa inicial el Matador se imponía 5-0, tras los gritos de Mariano Pasini y Leandro Lázaro. En el entretiempo, Cappa intentó cambiar el rumbo del partido con dos cambios: ingresaron Diego Buonanotte y Rodrigo Rojas por Roberto Pereyra y Mauro Díaz. Quedaba una variante, teóricamente reservada para los aplausos a Gallardo, más allá del resultado.

Sin embargo, a los 20 minutos del complemento, Alexis Ferrero sufrió una lesión muscular y no pudo continuar. Y el DT, a pesar de que el encuentro estaba liquidado (el descuento de Rogelio Funes Mori a los 5 minutos sólo maquillaba el resultado), no improvisó: en lugar del central ingresó Nicolás Sánchez, otro defensor. Y el Muñeco, campeón de todo con la banda roja en el pecho, no tuvo más que observar el final desde el banco de suplentes. Con la mirada perdida, se retiró del campo de juego en silencio apenas Luis Álvarez marcó el final del encuentro. La ovación de los hinchas no alcanzó a maquillar la desilusión.

Dos días después del partido, Cappa ensayó una suerte de disculpa por lo ocurrido, a través de su blog personal: "Al ver que muchos hubieran deseado verlo en la cancha de todos modos, pienso que es posible que me haya equivocado. Lo que se suponía una fiesta para regalársela a él, se convirtió en una situación inesperada, en un baño de agua fría, y no pareció oportuno hacerlo participar a Marcelo de esa goleada en contra". No pareció suficiente. El tiempo, de todos modos, se encargó de darle varias revanchas a Gallardo.

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