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Amor, odio y una nueva frustración: el 2016 de Higuaín

logotipo de Goal.com Goal.com 23-12-2016

El año de Gonzalo Higuaín puede resumirse en tres fechas puntuales: el 13 de febrero, el 26 de junio y el 26 de julio. Fueron tres momentos que resumen un año donde se consolidó como villano en Napoli y reeditó la deuda que mantiene con la Selección argentina, donde parece sufrir un gualicho.

¿Por qué el 13 de febrero? Ese día, el equipo del sur italiano llegaba con ventaja al duelo directo contra Juventus, que más tarde aparecería en su vida. Goleador por amplia diferencia en la Serie A, tenía la oportunidad, la responsabilidad y también la mochila de ser "el nuevo Diego" en un clásico. Prácticamente no gravitó, la Vecchia Signora ganó 1-0 sobre el final y comenzó una racha imparable que le daría un nuevo título, mientras que los Azurri se quedaban de nuevo con las ganas.

De nada sirvió terminar como Capo Cannonieri y promediar más de un gol por partido, con una cifra impactante: 36 tantos en 35 partidos. No alcanzó para coronarse.

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Llegaba la Copa América Centenario y su chance de redención luego de dos durísimos errores: ante Alemania y ante Chile, en ambas finales perdidas. Sus goles llegaban en cuartos de final y en semifinales, dos contra Venezuela y dos más contra Estados Unidos. Pero el 26 de junio, de nuevo la Roja enfrente, de nuevo en una definición, de nuevo un mano a mano donde la tocó por encima de Bravo y esa pelota caprichosa que decidió pasar a centímetros del palo. Los penales sellarían el dolor de la generación de las finales perdidas, con la tercera en tres años.

Exactamente un mes después, encarnaba al diablo en San Paolo. Si había un club al cual jamás le perdonarían su salida, era a Juventus. Y ahí fue. Por casi 100 millones de euros. Pero a Juventus. Al del norte que siempre hostigó al sur. Se quemaron camisetas con su número y nombre, se lo repudió de todas las formas posibles. Unas semanas más tarde, debutaba oficialmente con el Bianconero. Y en octubre se vio las caras con sus excompañeros. ¿Qué pasó? Lo que todos esperaban: le metió el gol de la victoria que, obviamente, no gritó.

Su semestre en la Vecchia Signora no fue de lo mejor. No desde los números, porque lleva nueve goles en 16 partidos de Serie A (aunque 11 como titular y cinco entrando desde el banco) y otros tres en cinco de Champions League. Sin embargo, pasó casi un mes sin meterla y todavía no termina de conquistar los exigentes corazones bianconeri.

Un año donde fue más villano que héroe. Donde perdió el amor que Napoli tenía con él, donde su historia con la Selección parece irreversible y donde todavía Juventus le queda algo grande. Todo eso, contrapuesto con algo que también es real: es, quizás después de Luis Suárez y a la par de Robert Lewandowski, uno de los tres mejores "9" del mundo, implacable en el área y con una infinidad de recursos a la hora de definir.

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