Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Celta 1-0 Alavés: El equipo vasco entra en Urgencias

logotipo de Goal.com Goal.com 10-09-2017

El Celta se tomó la revancha de la Copa del Rey. Derrotó por 1-0 a un Alavés que entra en problemas. Mucho tiene que cambiar de filosofía Zubeldia para no ser el primer entrenador al que cesen. No es que el Alavés todavía no haya marcado si quiera un gol, es que el por segunda vez en su historia en Primera División los babazorros encadenan los tres partidos iniciales con sendas derrotas.

ASÍ ESTÁ LA CLASIFICACIÓN DE LALIGA

© Proporcionado por Goal.com

Y el principal culpable fue Maxi Gómez que transforma en gol todo lo que remata (cuatro remates a puerta, tres goles). Y no le dieron el cuarto en Sevilla ante el Betis porque decidieron otorgárselo a Camarasa. Al de Paysandú le encantaría jugar con Luis Suárez, tiene en el delantero del Barça su principal referente. Como siga así, no sería de extrañar que algún año juegue al lado de su compatriota. Al filo de la media hora, fusiló con la cabeza un gran centro medido de Pione Sisto que “dejó con el culo al aire” los problemas del Alavés en las bandas.

Algo que se incrementó tras el 1-0 porque hasta el descanso, el Celta la tuvo de “todos los colores” para sentenciar el partido antes de tiempo con un Hugo Mallo montado en un CLA en una autopista de cinco carriles. Dos centros suyos desde la derecha dio lugar a dos ocasiones infallables, primero de Jozabed con la cabeza y después de Iago Aspas al primer palo, que un minuto antes quería haber hecho la jugada del año pero su disparo final se topó con la zaga.

El Celta quería que no le pasase lo que le ha sucedido en las dos jornadas anteriores: que le remontasen. Con el 1-0 se fue al descanso y la psicosis estaba ahí a pesar de que, en Balaídos, volvió a jugar bien. A tocar, a dominar y a apostar por el fútbol de ataque. A querer resolver desde el principio como demostró la primera ocasión del encuentro, obra de Maxi Gómez, a los 43 segundos. ¿Y el Alavés, qué? Pues se agazapó desde el principio y dejó hacer. Intentaba robar en posiciones más adelantadas pero los vigueses se hartaron de controlar.

No obstante, y aunque la sensación era que el Celta podía hacer lo que quisiera el Alavés, las ocasiones más claras fueron para los vitorianos. Las dos para Bojan Krkic que volvía a la liga española seis años después. En la primera de ellas, la defensa del Celta hizo de las suyas al tirar un fuera de juego en campo contrario. Ello habilitó al ex del Barça que, en el mano a mano, se la dejó atrás terminando por despejar que Sergio Álvarez, que estuvo soberbio en la segunda gran oportunidad alavesista. Magnífico Pedraza en la carrera y la conducción, vio fenomenal la diagonal del ex del Milán y del Ajax que remató escorado con peligrosidad despejando de forma milagrosa a corner “el gato de Catoira”.

Y en la segunda parte, el Celta fue contemplativo. Vio que el guión no variaba y que el Alavés impasible apenas tenía mordiente, que se conformó. Dominaba el esférico y el tempo del encuentro. Los minutos pasaban de forma irremisible y solo los antecedentes inquietaban a la afición presente a la hora de perder los tres puntos que estaban bien amarrados. Pero Zubeldia demostró que de argentino tiene poco y que por sus venas no corre sangre. Se lo puso fácil a Juan Carlos Unzué, tan criticado en sus cambios en el último partido en casa ante la Real Sociedad. El técnico alavesista no arriesgó, modificó hombre por hombre y quitó a los dos únicos jugadores de ataque que dieron más incordio como Bojan Krkic y Burgui. También sustituyó a Enzo Zidane, que pasó desapercibido.

Burgui se inventó una oportunidad aislada y Bojan Krkic, junto a Vigaray, se inventaron la acción más peligrosa de la segunda mitad del Alavés. El recién ingresado Munir y el propio Burgui se estorbaron. Fue un toque de atención a un Celta que, de nuevo, reaccionó con tres ocasiones: una falta de Pione Sisto por encima del larguero, un zurriagazo de Wass que besó la parte posterior del poste y una doble ocasión más de Maxi Gómez, el verdadero referente de un Celta que necesitó de ayuda arbitral para sacar los tres puntos adelante. En el descuento, Sergi Gómez arrolló a Rodrigo Ely y Melero López, tan criticado a lo largo de la tarde, ni se enteró. Esta acción no sirvió de excusa a unos babazorros que no solo siguen sin ganar en Balaídos (en diez visitas es el peor estadio al respecto) sino que ha comenzado una temporada liguera desilusionante sin filosofía, sin entrenador, sin actitud, sin goles y sin puntos. Corre prisa que alguien se lo haga mirar.

Más de Goal.com

image beaconimage beaconimage beacon