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El año del Comité de Regularización que no regularizó nada

logotipo de Goal.com Goal.com 31-12-2016

Cada día transcurrido en el 2016 respecto a la Asociación del Fútbol Argentino sirvió para confirmar, una y otra vez, la imagen magnánima de Julio Grondona al frente de la entidad. El año fue una continuación del intenso proceso de reorganización que se vive desde el 30 de julio del 2014 y que todavía no llega a aguas calmas.

Más allá del calendario, este ciclo comenzó el 3 de diciembre del 2015: 75 votantes, 76 votos. Aquel inexplicable Congreso en Ezeiza marcaría el rumbo de lo que se venía en lo que refiere al desconcierto y el desgobierno que imperó en calle Viamonte.

Nunca hubo una "segunda vuelta" para repetir las elecciones, como se decidió aquella noche. Que marzo, que junio, finalmente nunca. El "poder" quedó en manos de Luis Segura, uno de los dos candidatos, pero debilitado al mínimo, sin el apoyo de los "tinellistas", ni los que lo votaron, ni los grandes.

Pero el golpe de gracia llegó de donde menos se esperaba: Lionel Messi, a días de la final de la Copa América Centenario, publicaba en Instagram "Qué desastre son los de AFA, por Dios!", por la desorganización de los vuelos en Estados Unidos. Una semana después, con la final perdida y el 10 que dejaba la Selección, el hombre fuerte de Argentinos Juniors confirmaba la renuncia con la que había amagado durante todo el semestre.

Con Grondona muerto y Segura rendido, el fantasma de una desafiliación corría por el edificio de AFA, cuando el gobierno de Macri decidió poner un pie ahí. Armando Pérez, un hombre de confianza del primer mandatario, llegó al poder con el visto bueno de FIFA y una nueva figura legal: el Comité de Regularización, definido directamente por Gianni Infantino, con el objetivo de oficiar de transición hasta que se puedan realizar nuevas elecciones. Hasta ahora, se sigue a la espera.

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Mientras tanto, la decisión más fuerte en lo que va de mandato tiene que ver con la defunción del Fútbol Para Todos, por lógico pedido del Poder Ejecutivo Nacional, decidido a no subsidiar más al fútbol. Solo resta ahora que se concrete el nuevo vínculo con una empresa dispuesta a pagar por los derechos, algo mucho más complicado que ponerle fin a un contrato.

En el medio, los nombres propios: la batalla librada entre los "grandes" y los chicos, la fuerza que crece desde el ascenso con Chiqui Tapia como bandera, Tinelli que solo aceptaría un consenso general, el poder lógico de Angelici y D'Onofrio. Egos, egos y más egos enfrascados en una guerra a veces silenciosa y otras con puro ruido.

¿Cómo se cerró el 2016? Con la vida del propio Armando Pérez en riesgo, internado desde la noche del 21 de diciembre e intervenido por una trombosis pulmonar que, hasta la fecha, lo tiene con pronóstico delicado, recuperación en pequeños pasos y el poder delegado.

Un año donde las turbulencias estuvieron a la orden del día y la figura de "don Julio" se extrañó ante cada situación, en una crisis que lejos estuvo de tener fin.

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