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El extremo del siglo XXI que pone en peligro a Argentina

Goal.com Goal.com 25-06-2016

Frank Fabra levanta los brazos y le reclama a James Rodríguez. Le pide que baje, que no puede, que le hacen el 2-1 todo el tiempo, que a veces le llegan tres jugadores a su zona. Le tiran diagonales o lo desbordan por las bandas. Pero el 10 de Real Madrid no llega a retroceder tanto. Carlos Sánchez parece entender que hay algo mal, pero no tiene idea si lo mejor es tirarse como un volante por izquierda y abandonar la lucha del círculo central.

Pocas veces se nota tanto en un partido cuando un equipo sabe a la perfección dónde está el negocio y, pese a reconocerlo, el otro no puede hacer nada. Pasó en las semifinales de la Copa América 2016 entre Chile y Colombia, en Chicago. Pizzi probó la idea a lo largo de todo el torneo, hasta que encontró al jugador que mejor entiende el concepto. José Fuenzalida.

Ante la Tricolor, el jugador de Universidad Católica, de 31 años, hizo lo que quiso. ¿Su posición? Podría denominarse "extremo del siglo XXI". Porque, en esta época, no quedan jugadores como René Houseman, un habilidoso que se ubicaba justo sobre la línea para desbordar, tirar centros o meter diagonales, tan desequilibrantes que vale la pena no molestarlos para que marquen. En la Selección chilena, que el domingo se medirá contra Argentina por la final de la Copa, Fuenzalida es claramente ofensivo, pero no vive de delantero.

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El mapa de calor de Fuenzalida muestra con justicia su partido ante Colombia. El exBoca, que conoce la función (ya la hizo en Colo Colo y en otra época en La Roja, con Sampaoli) no se termina de estacionarse nunca sobre la banda, juega al espacio con la idea de llegar con sorpresa. Las veces que se le sumaron Aránguiz o Isla, hicieron un desastre. Pero, cuando la Selección chilena necesitaba replegarse, lo hizo a la perfección. Retrocedió unos metros, quedó como el cuarto mediocampista de derecha a izquierda, mientras que el volante de Bayer Leverkusen -que lo sabe todo- se cerró un poco para compartir la zona del círculo central con Silva (contra el equipo de Martino, seguramente esté Marcelo Díaz).

Juan Antonio Pizzi tiene la idea instalada desde que empezó el torneo. A Vargas y Alexis hay que acompañarlos con un jugador que vaya bien por afuera (en la Copa del año pasado, los delanteros de Hoffenheim y Arsenal solían estacionarse más por las bandas, mientras Valdivia se metía entre los centrales).

En el primer partido del torneo, el DT de La Roja probó con Beausejour como "extremo del siglo XXI" por izquierda, con Mena de lateral. No funcionó. Contra Bolivia, usó a Orellana en ese sector, con Pinilla en el medio y Alexis, por derecha. Pero tampoco. Con Panamá, se la jugó con Fuenzalida. Éxito. En el partido ante México, el entrenador estuvo obligado a ponerlo de lateral por la ausencia de Isla.

Martino ya lo sabe, pero hay cuestiones que no puede frenar. Marcos Rojo, su lateral izquierdo, llega con algunas molestias. Su extremo por ese costado deberá ser algo improvisado debido a las lesiones de Di María y Gaitán. Lamela tendrá que acostumbrarse a mirar su espalda y retroceder cuando lo pida el partido. Banega, que se repartirá la mitad de la cancha con Mascherano y Biglia, no podrá dudar como lo hizo Carlos Sánchez en las semifinales. Deberá ocupar posición para evitar que Fuenzalida saque ventaja de una posición que pone en peligro a la Selección argentina.

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