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El maestro de Dybala para aprender a recibir patadas

Goal.com Goal.com 14-11-2016

En el día a día, los entrenadores son juzgados por lo que pasa en los partidos. Si pierden, son malos. Si ganan, son buenos. Pero el tiempo pone las cosas en su lugar. Hay directores técnicos que saben ver un poco más allá, que entienden que necesitan plantar una semilla para poder ver los frutos en el futuro.

Fue lo que hizo Gennaro Gattuso con Paulo Dybala, el delantero argentino que explotó en el último año, por lo que terminó como uno de los grandes protagonistas del Goal 50.

2013. Paulo Dybala y Gennaro Gattuso. De alguna manera, los dos eran principantes. El argentino llegaba al fútbol italiano como una joya que necesitaba ser pulida. El exMilan, como una leyenda que ahora tenía que demostrar como entrenador. Palermo estaba en la Segunda División y contaba con un plantel de jerarquía para regresar a la máxima categoría. En el equipo también estaban Abel Hernández, Franco Vázquez, Edgar Barreto y Michel Morganella, entre otros.

Gatusso, campeón del mundo con Italia y Milan, tenía 35 años. Dybala llegaba desde la Argentina después de una brillante temporada con Instituto que, de todas maneras, no pudo ascender a la Primer División. Tenía 19 años.

Aguerrido, inteligente y pícaro, Gatusso empezaba su desafío como entrenador, pero todavía tenía alma de jugador. En los picados, y hasta en algunos ensayos formales de fútbol, se metía a participar como uno más. En esos momentos, lo buscaba a Dybala, el nene mimado. Si el delantero recibía de espaldas, le dejaba un par de tapones marcados en alguno de los gemelos. Si pretendía sacarse a un jugador de encima, le aplicaba un golpe bajo y cortito, como el mejor boxeador del mundo. Si buscaba tirar una pelota larga, frenaba la secuencia con un agarrón.

"Gatusso me ayudó muchísimo porque él era uno de los que daba patadas. Me daba consejos de cómo tenía que posicionarme para esquivarlas. En más de un entrenamiento me pegaba patadas precisamente para enseñar a defenderme", dijo Dybala en una entrevista a El País. Y agregó: "El trabajo físico me costó. El roce con los rivales es lo que más trabajo me dio, tuve que pasar muchas horas en el gimnasio, también para esquivar patadas y los choques. No estaba acostumbrado".

La historia con Dybala es conocida. Jugó casi 100 partidos en Palermo, convirtió 21 goles. Pasó a Juventus y volvió a demostrar que es un jugador de jerarquía superior. En la Selección argentina, se volvió uno de los jugadores más importantes, a la altura de Messi o Mascherano.

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A Gatusso no le fue tan bien. En Palermo no duró casi nada, después de sacar cinco puntos en las primeras siete fechas del torneo. El presidente del club, Maurizio Zamparini, admitió en su momento que haberlo contratada era un error. En esa misma campaña, el conjunto italiano logró el ascenso. Hoy, el exmediocampista es entrenador de Pisa.

Poco antes de irse, a Gatusso le preguntaron por las condiciones de Dybala. Y no había forma que el italiano hablara mal de su mimado. "Dybala va tres páginas por delante de los demás en el manual del fútbol".

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