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El Maracaná, en completo estado de abandono a cinco meses de los Juegos Olímpicos

logotipo de Goal.com Goal.com 10-01-2017

El 13 de julio de 2014 los ojos del mundo se posaron sobre el Maracaná para presenciar la final del Mundial entre Alemania y Argentina. Poco más de dos años después, el 21 de agosto del año pasado, toda la atención del planeta se volvió a depositar sobre el mismo escenario para observar ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, desde entonces, nadie volvió a fijarse en el mítico estadio, que cinco meses después del final de Río 2016 está en un completo estado de abandono.

© Proporcionado por Goal.com

Las imagenes actuales de uno de los escenarios futbolísticos más icónicos del planeta son descorazonadoras. El campo de juego tiene el césped pelado. En las tribunas fueron arrancados más de siete mil asientos, que se agolpan apilados en un depósito. Los techos de los pasillos internos se cayeron en varios sectores y las paredes están descascaradas. Objetos de valor fueron robados del interior del predio. Los cables de electricidad cuelgan por todas partes, lo que suele producir cortes de luz. Los puestos de comidas quedaron reducidos a la nada. En los alrededores de la cancha los pastizales crecen ante la falta de mantenimiento y los gatos callejeros se agolpan para comerse la basura, que no se recoge desde hace semanas.

El gobierno de Río y Maracana S.A., la empresa encargada de la administración del estadio, no quieren hacerse cargo de ningún tipo de reparación porque aseguran que les corresponde hacerlas a los organizadores de los Juegos Olímpicos, que afirman haber devuelto el edificio en las condiciones que estipulaba el contrato que firmaron para su explotación. Los clubes cariocas que solían utilizarlo, en tanto, aseguran que desde las remodelaciones que se realizaron para 2014, no es redituable jugar ahí por los elevadísimos costos de alquiler.

"Para el fútbol de Río y para la gente de la Ciudad, el Mundial fue lo peor que pudo haber sucedido: el estadio se mantuvo cerrado por tres años y sólo puede ser abierto a un precio demasiado alto", aseguró Rubens Lopes, presidente de la Federación carioca, en declaraciones que recoge el diario británico The Sun. El último partido que se disputó en el estadio fue en octubre, cuando Flamengo recibió a Santos: el club tuvo que pagar la reparación completa del campo de juego, que no había sido regado ni mantenido.

En diciembre, el Maracaná fue reabierto una vez más para el partido en homenaje a las víctimas del accidente aéreo de Chapecoense: el pasto se cortó unas horas antes del partido y, una vez que el público volvió a sus hogares, nadie se encargó de levantar la basura. Así las cosas, nadie sabe si algún día el estadio más importante de todo Brasil podrá volver a albergar un encuentro de fútbol.

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