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En ocho meses del ciclo Guillermo, Boca todavía no sabe a qué juega

Goal.com Goal.com 03-11-2016

Guillermo Barros Schelotto recibió su octavo mes como entrenador de Boca con la segunda gran desilusión de su ciclo. El Mellizo, que asumió su cargo el pasado 2 de marzo y debutó oficialmente un día después, había tenido su primer cachetazo a mediados de julio, cuando Independiente del Valle dio el batacazo de su vida y sacó al Xeneize de la Copa Libertadores en semifinales. Ahora fue Rosario Central el que le dio otro golpazo: el Canalla le ganó 2-0 al conjunto de la Ribera, lo eliminó de la Copa Argentina y lo dejó sin chances de ir por la revancha en el certamen continental del año que viene. Y el DT deberá asumir su buena parte de responsabilidad.

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El técnico llegó a La Bombonera con los buenos pergaminos que le había otorgado su paso por Lanús, donde ganó la Copa Sudamericana pero, principalmente, le dio una identidad definida al Granate: todos sabían a qué jugaba ese conjunto, con un 4-3-3 con mucho juego en el mediocampo, ataque por las bandas y un nueve bien definido. Una formación que, incluso, se sostuvo cuando Jorge Almirón se hizo cargo del plantel y terminó siendo campeón del torneo pasado. Sin embargo, en el Xeneize, Guillermo no sólo no logró imponer la misma idea, sino que directamente parece no tener del todo definido a qué quiere que juegue su equipo.

La mejor prueba al respecto está en las formaciones: en los 34 partidos que lleva como DT del Xeneize, el Mellizo jamás repitió los once en dos encuentros consecutivos. Pero eso no es lo único, porque algo casi igual de preocupante es el mensaje incongruente que muchas veces baja desde el banco: Wilmar Barrios pasó de estar completamente relegado a ser titular contra Central, el partido más importante del semestre; Andrés Cubas era la primera alternativa a Rodrigo Bentancur y de un día para el otro juega en Reserva; Sebastián Pérez tuvo su chance de entrada contra Quilmes, fue el mejor de la cancha y desapareció del equipo para el duelo contra Lanús de Copa Argentina; Frank Fabra parecía ser el dueño del lateral izquierdo y de repente volvió a aparecer Jonathan Silva. Y estas son solo algunas de esas "cosas raras" que definió Juan Román Riquelme la semana pasada.

Ahora, ya sin chances de meterse en la Libertadores y sin ningún objetivo en el corto plazo, Barros Schelotto tendrá tiempo para reordenar las piezas. Y definir, de una vez por todas, qué pretende hacer con Boca.

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