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James y lo peor de jugar mal

Goal.com Goal.com 23-06-2016

Se estaban peleando casi todos los jugadores. Había una gran ronda de empujones, insultos y manotazos. Pero James Rodríguez se mantenía distanciado. No le quedaban ni energías para meterse. Un minuto después, le tiró una tremenda patada a Erick Pulgar, como si tuviera ganas de que lo echaran, como si no quisiera saber más nada. Cuando el árbitro se dio vuelta para reanudar la jugada, lo aplaudió, irónico y malhumorado. Un rato antes, probó un cambio de derecha a izquierda: pelotazo largo que pasó varios metros por arriba de Fabra. Escupió, caminó unos pasos y miró al piso.

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James Rodríguez tuvo un mal partido. Impreciso, dio sólo 63,4% de pases correctos. Desconectado, pateó cuatro veces al arco. Desenfocado, perdió ¡26! pelotas. Pero, más allá de la cuestión técnica, su pecado pasa por otro lado. No tuvo rebeldía. Se estacionó sobre una banda y desapareció ahí, absorbido por Aránguiz y Mauricio Isla.

No termina de quedar claro para qué está. Hay momentos en los que enamora y da la sensación de que nadie puede jugar mejor que él. Pero, en partidos como el que tuvo ante Chile, transmite desapego, como si estuviera más allá de todo.

Le dolió mucho a Colombia, un equipo que fue de mayor a menor en el torneo. Le dolió probablemente a Pekerman, que hace un tiempo le dio la cinta y lo apuntó como el líder de su grupo. Le habrá dolido también a él, aunque en ningún momento lo demostró. Faltó el valiente que puede demostrar que, cuando las cosas no salen del todo bien, él puede hacerse cargo.

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