Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La carrera que puso a Jeisson tras las rejas

La Tercera La Tercera 10-10-2016

Es lunes 3 de octubre en el sector oriente de Santiago y faltan apenas 20 minutos para las cuatro. La temperatura es de 25 grados y el tránsito lento en la comuna de Peñalolén. La camioneta que maneja Christian Marqués, una Dodge Ram color grafito, circula por la caletera de Américo Vespucio en dirección norte. Al ingresar a la rotonda de Quilín, otro auto marca Dodge en el que viajan cuatro jóvenes, un Challenger plateado con una franja negra en el centro, se cruza en su camino, realizando un temerario cambio de pista que a punto está de provocar un accidente.

La colisión no llega a producirse, pero cuando ambos vehículos vuelven a encontrarse en el semáforo de la esquina Mar Tirreno, 350 metros más adelante, se desata la disputa. Se trata, en apariencia, de un incidente automovilístico más, de uno de esos cotidianos enfrentamientos que se registran a diario en las congestionadas avenidas de la capital. O tal vez no, porque cuando Marqués procede a bajar el vidrio de su camioneta para recriminar su imprudencia al conductor del vehículo contiguo, la situación empeora. Él todavía no lo sabe, pero al volante de ese automóvil se encuentra un futbolista profesional de gran proyección. Probablemente la mayor de las promesas del balompié chileno actual. Jeisson Vargas.

Un jugador nacido y criado a 33 kilómetros de allí, en una vulnerable población del sur de Recoleta llamada la Chimba, en donde los jóvenes de 19 años no suelen tener un Dodge. Ni tantas perspectivas de futuro. Un pequeño reducto urbano de forma triangular, regado de pasajes y encerrado por las tres vías principales que lo delimitan; las avenidas Diagonal, Dorsal y El Guanaco. Una especie de Triángulo de las Bermudas en el que resulta demasiado fácil perderse. “Un sector conflictivo, con mucha delincuencia y drogadicción, un lugar terrible”, como alcanzan a definirlo, de manera categórica, sus propios vecinos. De aquí proceden también al menos dos de los tres pasajeros que lo acompañan hoy en esta agradable tarde santiaguina. Sebastián Montenegro, que ocupa el asiento del copiloto, con domicilio en el pasaje Cerro El Peñón, en pleno corazón de la Chimba. Y Johan Cerda, el hombre tranquilo, oriundo también de Recoleta, compañero de colegio y amigo inseparable de Vargas desde la más temprana infancia. Él se encuentra sentado en el asiento de atrás, en compañía de un cuarto ocupante cuya identidad nunca es revelada.

A menos de un kilómetro de distancia de la población, se encuentra el Estadio Chacabuco, la segunda casa de Vargas. “Conozco a Jeisson desde los 8 años. Él todavía viene mucho por acá porque éste es su primer club, su club de siempre”, asegura José Abarca, un hombre de pelo canoso, dientes separados y afable sonrisa que vive en una diminuta caseta adosada a los camarines y que actúa como supervisor y administrador del recinto en el que el hoy jugador de Estudiantes dio sus primeros pasos como futbolista. Y en donde ahora, cuando restan diez minutos para las cuatro de la tarde, está a punto de comenzar un nuevo entrenamiento del Recoleta de Chacabuco.

MÁS EN MSN:

Los escándalos más fuertes de los deportistas

"Lionel Messi sigue siendo tan fenómeno como siempre", afirma Maradona Grandes escándalos de los deportistas

Luis Lee Chong, responsable de la formación de Jeisson en su paso por la escuela de fútbol recoletana, hace sonar su silbato para dar por iniciada la práctica. Después, recuerda: “Jeisson llegó acá a los 6 años y ya empezó a destacar a esa edad, siendo un niño. En ese momento yo tenía un nexo para representar a Santiago Morning en la serie de 8 y 9, así que los inscribí. Este sector es popular y hay muchos niños, pero esa generación, la suya, es la misma que ahora está jugando en la Selección Sub 20”. Y es que mientras en Recoleta los más de cien pupilos de Luis Lee Chong se organizan en grupos diferenciados por edades para iniciar sus respectivas rutinas de entrenamiento; en Peñalolén, los ánimos se han crispado definitivamente.

Dodge contra Dodge

Christian Marqués está enojado. Trata de reponerse del susto. Pide explicaciones. “¿Cómo tan tonto de ingresar así?, Pudiste dejar la media cagá”, vocifera, de acuerdo al relato que su abogado, Cristian Lobos, comparte con El Deportivo. Pero esa reprimenda no sienta nada bien a los tripulantes del Challenger. “Tras el incidente en la rotonda, uno de los pasajeros del vehículo de los denunciados se baja del auto y comienza a amenazar de muerte a mi cliente. Le dicen que no sólo van a robarle sino que lo van a balear”, ahonda Lobos. “Y el chofer del Dodge escupe en reiteradas ocasiones dentro de la camioneta, amenazándolo. Le dice que se va a quedar sin camioneta por sapo culiao”. El parte policial recogerá este testimonio. Pero a su manera: “No te metai con nosotros, sapo culiao. Marcha conche tu madre si no quieres quedar sin camioneta y con un par de tunazos (sic)”.

Desde Pre kínder hasta octavo básico, Jeisson Vargas cursó todos sus estudios en la Escuela Santo Domingo, un colegio particular subvencionado con alto porcentaje de vulnerabilidad situado muy cerca de su casa, precisamente en una de las esquinas del citado triángulo, la de la intersección entre las avenidas Dorsal y Diagonal José María Caro. Allí estudiaron también Joan y Darly, sus hermanastros, y allí sigue regresando, de tanto a tanto, el jugador, en busca de sus raíces. Fabián Soto, el director de la escuela, lo conoce bien. Lo define como un chico “asequible y muy afectivo”, pero también extremadamente reservado. “Jeisson tiene dos características principales muy marcadas. Es muy introvertido y esa introversión también lo lleva a ser muy explosivo en sus reacciones, porque no tiene muchas habilidades sociales. Esa ha sido su principal dificultad hasta el día de hoy, que es muy reactivo”, explica.

Pero es la reacción de su acompañante del asiento delantero, Sebastián Montenegro, la que termina por precipitar los acontecimientos. Las presuntas amenazas de muerte proferidas por el copiloto de Vargas, encaramado ahora -de acuerdo al relato del jurista- en el marco de la puerta y apuntando a su interlocutor con un objeto simulando estar dispuesto a balearlo, motivan la huida de Marqués. “Para conchetumadre, que te vamos a cagar”, le gritan.

Escapa hacia el oriente, por Avenida Quilín, una vez que el semáforo cambia a verde. Se encuentra a sólo seis kilómetros de su casa, ubicada en un exclusivo condominio de acceso restringido llamado Cordillera, pero el Dodge plateado de Jeisson Vargas no deja de pisarle los talones. El reloj marca las cuatro y diez de la tarde.

A medida que los autos avanzan a toda velocidad por las calles de la comuna de Peñalolén; el Dodge Ram de Christian Marqués delante; y el Challenger de Vargas siguiéndolo de cerca, tratando de bloquearlo; la Chimba y el Estadio Chacabuco van quedando cada vez más lejos. Si Jeisson echase por un instante la vista atrás, por el espejo retrovisor, todavía podría verlos.

Se vería a sí mismo, con ocho o nueve años, jugando en el filial del Chago Morning. Vería a Carlos Lobos, a Jaime Carreño, a Francisco Jélvez (compañeros, todos ellos, en la escuela de fútbol primero, y en las series menores de Católica, tiempo más tarde); vería a Pablo Aránguiz (hoy en Unión Española) y a Luis Lee Chong, sobre todo a Luis, su primer mentor, el coordinador de su comuna en la Copa Chilectra y el técnico del fabuloso equipo cadete de Recoleta de Chacabuco que viajó en representación de Chile al Mundial de la categoría disputado en Sudáfrica. “En 2009 jugamos la Copa Danone, un torneo que se disputa todos los años. Participaron 164 equipos y a la fase final llegaron 16, 15 equipos cadetes de filiales de clubes profesionales, y nosotros, una escuela de fútbol. Acabamos ganando el torneo y viajamos a Sudáfrica para jugar el Mundial Sub 12. Allí salimos quintos”, rememora Lee Chong, ex futbolista, incansable formador de jugadores y abuelo del cruzado Jaime Carreño.

A las cuatro y cuarto de la tarde, la emboscada continúa. “Te vamos a matar, conchetumadre”, siguen gritando los perseguidores, que circulan por vías asfaltadas y se suben a las veredas, que cruzan al costado del Colegio Pedro de Valdivia y la sede de la ANFP. Tras zafarse de un nuevo bloqueo y tomar una curva de 90 grados a la altura de la Viña Cousiño Macul, Marqués regresa a la rotonda de Quilín, el lugar en donde comenzó todo, tratando de huir de la lluvia de objetos que le lanzan desde el auto de persecución, de acuerdo a los reportes efectuados por el abogado Cristian Lobos. Repetirá esta maniobra seis veces, pero no será hasta la tercera que logre establecer contacto por primera vez con el 133.

En su fuga, Marqués trata en vano de perder por fin de vista al Dodge Challenger plateado, pero Jeisson avanza cada vez más rápido. Su carrera, a fin de cuentas, siempre fue así. Con sólo 14 años, Alfonso Garcés, el jefe de captación de Universidad Católica, se lo llevó a la residencia cruzada, junto a sus inseparables Lobos y Carreño. 20 balones de fútbol les separaron de la U. “Antes de mandarlos a la UC, jugamos un partido contra la U, que en ese momento dirigía Héctor Pinto, y al terminar yo le dije que nos faltaba mucha implementación, que por 20 balones yo les mandaba a los cinco. A Jeisson, a Lobos, a Carreño, a Aránguiz y a Jélvez. Pero no prosperó aquello. Y Católica se los llevó”, rememora Lee Chong, con una sonrisa de orgullo instalada en su semblante.

Tras convertirse en símbolo de la Copa Chilectra, en sus ediciones de 2009 y 2010 con dos comunas diferentes (Conchalí un año, Recoleta al siguiente), su debut en el profesionalismo con la UC se produjo el 5 de diciembre de 2014, a la edad de 17 años. Su primer gol llegó el 2 de agosto del año siguiente y su primer título, el Clausura 2016, pocos meses después de haber sido citado por primera vez a la Roja adulta, para la doble fecha ante Argentina y Venezuela. Después llegó su declaración de rebeldía y su partida al fútbol transandino.

Tras más de media hora de persecución, Marqués consigue reportar, desesperado, su posición a carabineros, y a las 16.20 de la tarde, en la intersección de Consistorial con Los Presidentes, el Dodge Challenger que le persigue es interceptado por una patrulla. La cacería ha concluido. “Cuando el retén móvil inicia el procedimiento de detención, el chofer del vehículo golpea con su puño el vidrio de la camioneta. Una vez que mi cliente denuncia las amenazas de muerte, se entera de que el chofer en cuestión es futbolista y se llama Jeisson Vargas”, concluye Lobos.

A las cuatro y media, la gran esperanza del fútbol chileno, el flamante delantero de Estudiantes de La Plata (club con el que tiene contrato hasta junio de 2017, pese a que el 60% de su pase pertenece ya al Bologna), el amante empedernido del pool y el rey de la Chimba, es acusado, junto a su amigo y copiloto Sebastián Montenegro, de un delito de amenazas de muerte. En el interior de su Dodge Challenger color gris plata no se encuentra, sin embargo, rastro alguno de armas de fuego. La formalización concluye con la apertura de una investigación, una orden de alejamiento del denunciante de 60 días y una nueva audiencia, fijada para el 3 de noviembre.

A las cinco en punto, arranca el entrenamiento de la Selección Sub 20. Se espera a Jeisson Vargas, pero jamás llegará. Es el el motivo por el que la promesa del fútbol chileno regresó a Santiago procedente de Argentina.

Para disputar, junto al resto de integrantes del combinado nacional dirigido por Héctor Robles, dos encuentros amistosos ante Paraguay. Para el primero de ellos, faltan menos de 48 horas y la concentración del plantel está a la vuelta de la esquina. La Rojita vencerá ambos duelos, pero el delantero, desvinculado del equipo, no llegará a participar en ninguno. “En ningún momento ha existido la intención de utilizar este procedimiento para obtener alguna ventaja económica. Él estos días ha continuado recibiendo amenazas telefónicas y sigue teniendo temor a que pueda ocurrirle algo. Lo único que mi cliente quiere es poder estar tranquilo y olvidar rápidamente este funesto episodio”, declarará el abogado de Christian Marqués. “Hoy tenemos todo en manos de los abogados. E

stamos esperando a que se haga la nueva audiencia, por eso es que hasta que ese momento llegue ni yo, ni Jeisson ni la familia de Jeisson vamos a hacer declaraciones. Porque hay dos versiones y falta conocer todavía la declaración de ellos. Vamos a ver cómo termina esto, pero a nivel deportivo estoy seguro de que no le va a afectar”, manifestará, por su parte, Pablo Leclair, representante del jugador. Los demás, simplemente, no dirán nada. Ni siquiera su madre, Marisol Salazar, que cuando cae la noche en Santiago y los pasajes de la Chimba comienzan a quedarse vacíos, se va a dormir a su casa en Huechuraba. donde vive toda la familia del jugador desde que consiguió firmar su primer contrato profesional en la UC. La madre tampoco faltará al día siguiente a su trabajo como manipuladora de alimentos en el Colegio Santa Juliana de la Avenida México, donde rehusará pronunciarse sobre el tema.

En la 43 comisaría de Peñalolén, Jeisson, junto a su copiloto, pasará la noche. No es el primero de la población que vive una experiencia así, aunque en su caso parecía un riesgo ya superado. Pero no.


Más de La Tercera

image beaconimage beaconimage beacon