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La mejor película de la historia

Goal.com Goal.com 23-06-2016

No hubo que esperar casi nada. No pasó ni un año. Todavía están frescos los recuerdos, las heridas ni siquiera llegaron a cerrarse. Las frases dan vueltas en las cabezas de todos. Los que lloraban. Los que reían. Los que no podían creer cómo podía ser que nunca les tocaba ganar. Los que, al fin, cantaban campeón y se sacaban un camión de presión.

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Argentina-Chile es la mejor final que podía tener la Copa América 2016.

Gary Medel se da vuelta, lo mira a Claudio Bravo y levanta el puño derecho. El arquero de la Selección chilena le devuelve el saludo, a lo lejos. Ni hace falta que se abracen ni se den un beso de felicitaciones. Así, a la distancia, se entienden a la perfección. Es una secuencia de lo que transmite La Roja, un equipo de guapos, construido para atravesar momentos difíciles. Lo sostienen un par de líderes, pero todos los que acompañan entienden a la perfección el mensaje. Hace ya un tiempo que se trata de ganar o ganar, pero también de darle un mensaje al mundo: estos jugadores van para adelante contra el que sea.

La victoria de Chile ante Colombia le regaló a la Copa América 2016 la que puede ser la mejor película de la historia: la final entre la Selección argentina y La Roja. No está Sampaoli, a quien muchos apuntaron como el constructor del éxito, pero sí un plantel de sangre bien caliente que trasciende a los entrenadores y los ciclos. El equipo de Pizzi se basa en las ganas de más, el deseo de ganar, ganar y ganar.

Quedaron cuentas pendientes de la final de la Copa América 2015. Argentina necesita sacarse la espina, eterna y dolorosa. Chile, demostrar que la localía en el torneo del año pasado no fue más que eso. Vidal está listo para volver, Marcelo Díaz también. Serán formaciones bastante parecidas a las que chocaron en la final del año pasado.

Todos saben que Argentina volverá a ser favorita, que Messi parece jugar mejor que nunca, que el equipo de Martino pasó por arriba a todos. Pero Chile también impone respeto. Juega como si fueran hermanos y no le tiene miedo a nadie. Si Eduardo Vargas tiene que retroceder 40 metros para cubrir la espalda de Fuenzalida, lo hace. Si Hernández debe bajar la cabeza por un reto de Medel, no duda.

Era lo que necesitaba el torneo. Chile y Argentina están listos para completar la mejor película de la historia.

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