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La superioridad de Guardiola y los golpes de efecto de Mourinho

Goal.com Goal.com 08-09-2016

El clásico de Manchester se disputó por primera vez en 1891, cuando Newton Heath -que luego cambiaría su denominación a Manchester United- derrotó 3-0 a West Gorton -posteriormente llamado Manchester City-. A lo largo de los 125 años de historia del derbi, los dos principales equipos de la ciudad se enfrentaron en 171 ocasiones. Grandes glorias del fútbol mundial dejaron su huella en algún encuentro y hay partidos que todavía se comentan en los pubs. Sin embargo, en el duelo del próximo sábado, válido por la cuarta fecha de la Premier League, los centenarios clubes, sus estrellas y todas sus coronas están en un segundo plano: en Old Trafford, los que se enfretarán serán José Mourinho y Josep Guardiola.

El regreso luego de tres años del enfrentamiento entre entrenadores que marcó el pulso del fútbol mundial durante las temporadas 2010/11 y 2011/12 cuando el portugués dirigía a Real Madrid y el catalán, a Barcelona, despertó un morbo que en muchas ocasiones se olvida por completo de la pelota y se queda en el recuerdo de los "putos amos" y los piquetes de ojos. Sin embargo, lo más atractivo del 17º choque en el historial entre Mou y Pep está, justamente, en lo futbolístico. En el duelo de estilos, en la evolución de ambos como técnicos y en los modos que utilizará esta vez el DT de los Diablos Rojos para contrarrestar el dominio demoledor que propondrán los Ciudadanos.

Hasta aquí, el mano a mano entre ambos marca, desde los números, una notoria ventaja a favor de Guardiola, que ganó siete enfrentamientos, contra solamente tres de Mourinho, mientras que los restantes seis partidos fueron empates. Pero el repaso de lo que ocurrió dentro de la cancha en cada uno de esos cruces habla mucho más que el historial. En especial desde lo que hicieron los equipos del luso: siempre, en cada uno de los 16 antecedentes, el conjunto que dirigía el español tuvo mayor posesión de la pelota (en el promedio global, según datos de Opta, los equipos de Pep tuvieron un 69,6% de tenencia, contra un 30,4% de los de Mou) y lo que cambió fue la manera de encararlo de parte del portugués.

Cuando se habla de los planteos tácticos del actual entrenador del United contra el catalán, aquellos que sólo analizan el fútbol desde el resultado ensalzan el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League de 2009/10: a pesar de haber perdido 1-0 contra Barcelona en el Camp Nou, el Inter de Mourinho se clasificó a la final tras el 3-1 que había conseguido en la ida. No podría ser más inexacta la evocación. Ese día, el conjunto blaugrana pasó por encima al Neroazzurro en todos los aspectos del juego: con un 86,57% de posesión de la pelota, el local apenas le permitió al cuadro italiano realizar 63 pases y apenas un remate al arco en 90 minutos de juego. Si solamente uno de los 20 disparos barcelonistas terminó adentro del arco, fue sólo porque el fútbol es fútbol y no matemática.

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Al propio Mourinho le llevó un largo tiempo -y unos cuantos cachetazos- comprender que aquel resultado había sido algo absolutamente excepcional. Su Inter sobrevivió a aquella serie solamente por la enorme eficacia que había mostrado en el Giuseppe Meazza, donde logró lastimar en tres de los nueve remates que realizó al arco, pero el técnico se convenció de que entregarle la pelota a Guardiola y tratar de lastimarlo en alguna contra rápida era la manera de ganarle. Y esa estrategia le costó dos de las derrotas más duras de su ciclo en Real Madrid: el 5-0 de la Liga 2010/11 en el que fue el primer cruce entre ambos como entrenadores en España y el 0-2 como local en la semifinal de la Champions de esa temporada.

Ese encuentro en el Santiago Bernabéu, en el que Lionel Messi marcó uno de los mejores goles de su carrera, marcó el inicio de la mayor racha invicta en los duelos entre ambos: siete partidos llegó a acumular Pep sin conocer la derrota frente al portugués, con cuatro victorias y tres empates. Entre esos encuentros, Barcelona eliminó al Merengue de la Champions 2010/11 y la Copa del Rey 2011/12, le ganó la Supercopa de España 2011 y le ganó en el Bernabéu por el torneo local. Tras la caída en la cancha de Inter, Guardiola nunca más perdió un partido como visitante contra Mourinho: ganó tres y empató dos.

De todos modos, fue en un partido de esa seguidilla sin triunfos cuando Mou consiguió ganarle marcadamente la batalla táctica a quien alguna vez fuera su pupilo: en el segundo tiempo de la revancha del partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, cuando perdía 2-0 (y venía de caer 2-1 como local), el Real borró de la cancha a un Barcelona de Pep que se asustó como nunca en todo el exitoso ciclo de Pep. El partido terminó 2-2, pero las sensaciones de superioridad habían cambiado de bando.

Por eso, no llamó la atención de nadie que en el cruce siguiente, la racha se terminara: con el 3-1 que el Merengue consiguió en el Camp Nou, Mou sumó su único triunfo en cancha rival en el historial y enfiló cómodo rumbo al título. Ese día, el portugués aun sin tener la pelota (la posesión fue 72,93% contra 27,07%), el Madrid no se refugió en su campo sino que trató de ser agresivo contra Barcelona, a punto tal que ambos equipos terminaron el partido con la misma cantidad de remates al arco (14 por lado). Aquella sería la única vez en la carrera de Guardiola en la que el equipo que dirigía no se coronó campeón del torneo local.

Casi un año y medio pasó para que volviera a haber un choque entre Pep y Mou. Fue en la Supercopa de Europa de 2013, de la que ambos participaron por obra y gracia de otros técnicos: Mourinho acababa de asumir en el Chelsea que había sido campeón de Europa League de la mano de Rafa Benítez y Guardiola disputaba su primer partido oficial en Bayern Munich por la Champions League que había ganado Jupp Heynckes. Fue un encuentro en el que ambos mostraron lo mejor de su repertorio: el equipo del catalán monopolizó la pelota (75,22% de posesión) y no paró de atacar, a punto tal que realizó 689 pases y efectuó 41 remates (la máxima cifra para un choque entre los dos DTs), mientras que el conjunto del luso sacó a relucir su efectividad para anotar dos veces a pesar de jugar poco y nada con la pelota. Tras el 1-1 del tiempo regular, hubo un tanto por lado en el suplementario y finalmente el cuadro alemán se coronó 5-4 en los penales.

El duelo de este fin de semana, aunque lejos está de ser decisivo para lo que queda de la temporada, sí tendrá un complemento extra: hasta aquí, el City de Pep ganó los cinco partidos oficiales que disputó en la temporada, mientras que el United de Mou también se impuso en los cuatro encuentros por los puntos que jugó. Nunca en la historia de ninguno de los dos clubes algún entrenador había tenido un comienzo de temporada igual. Para uno de los dos, la racha se acabará este sábado.

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