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Las razones por las que James quedó afuera de la final de la Champions League

logotipo de Goal.com Goal.com 02-06-2017

No, no es un capricho de Zidane. La historia, aunque muchos la cuenten por ese lado, es otra: no tiene que ver con que el entrenador del Real Madrid es 'malo' o tiene problemas personales con él. James Rodríguez quedó afuera de la final de la Champions League ante Juventus, en Cardiff, por muchas razones...y varias válidas, que justifican su situación.

Sus rivales son mejores

El mediocampo de Zidane no se toca: Kroos, Casemiro y Modric. El único lugar en el que el colombiano podría ingresar es arriba, donde Cristiano Ronaldo y Karim Benzema tienen sus lugares asegurados. En ese contexto, el colombiano pelea un lugar con otros tres jugadores de mucha jerarquía. Más allá de Bale, que tuvo una temporada flojísima, hay un nombre que se impone sobre el resto: Isco. El español no sólo tuvo un buen año, se mostró como un jugador que puede dominar el fútbol de aquí a no demasiado tiempo. La final de la Champions League podría representar para el exMálaga la posibilidad de lanzarse definitivamente entre los nombres grandes.

En LaLiga que consiguió el Real Madrid, Isco mostró algunas condiciones que llamaron mucha la atención. Es capaz de tomar la pelota en la mitad de la cancha y sacarse varios jugadores de encima sin mucho esfuerzo. Aunque físicamente parece débil, demuestra una habilidad y potencia fuera de lo común. El manejo que tiene del balón, además, lo hacen mucho más desequilibrante de lo que podría ser el colombiano.

Un paso atrás viene Asensio pero, si Zidane tuviera que elegir entre él o James, probablemente se quedaría con el español. ¿Por qué? Básicamente, porque cada vez que entra genera un descontrol en el equipo rival. Lo hizo en la llave ante el Bayern Munich, también en algunos pasajes del duelo contra el Atlético Madrid.

Se despidió antes de tiempo

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Fue reemplazado a los 15 minutos del segundo tiempo por Casemiro. Cuando James Rodríguez vio el número 10 en el cartel electrónico, se tomó todo el tiempo del mundo. Aplausos para un lado, para otro, saludos a algunos compañeros y caminata lenta y pensada, como si quisiera demostrarle al mundo que se trataba de su última secuencia en el Santiago Bernabéu como jugador del Real Madrid. Fue en la fecha 37° de LaLiga, en la goleada del equipo de Zidane ante Sevilla. Fue su adiós. En la semana siguiente, el colombiano no se entrenó por supuestas molestias físicas y no estuvo para el partido ante Celta. En esos días, sólo se habló de su supuesto pase al Manchester United. Sí tuvo unos minutos contra el Málaga, con el partido prácticamente ganado.

No terminó de encontrar su posición

¿Tirado en el sector izquierdo en una línea de mediocampistas? ¿Libre? ¿Ubicado por la derecha en el tridente de ataque? En el Real Madrid, no terminó de quedar clara cuál podía ser la posición que más le favorece.

Reaccionó mal en un momento clave

Ante Leganés, en un partido clave de la temporada y en el que había hecho un buen partido, James explotó por haber sido reemplazado. Le pegó un golpe a la pared mientras se sentaba en el banquillo. Aunque Zidane se cansó de decir que se trataba de cosas "normales", lo cierto es que el colombiano no aguantó la situación en un momento que merecía otra reacción.

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