Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los grandes días de Teo: la relación del colombiano con River

logotipo de Goal.com Goal.com 16-12-2016

Lo primero que se escuchó de Teófilo Gutiérrez en River podría haber sido una pista para el final: cuando escuchó que lo querían del Monumental, tomó la decisión de dejar de ir a los entrenamientos de Cruz Azul.

Ramón Díaz, tras el primer torneo de su tercera etapa en River, lo pedía como condición indispensable. Daniel Passarella daba el ok y Diego Turnes, vicepresidente, hacía lo imposible para resolver la negociación económica y la habilitación de los papeles, que demoraron hasta tres semanas con el delantero ya viviendo en Buenos Aires. Llegó con su esposa y su hijo, que vestido con una remera de Los Beatles corría por el medio de las multitudes de hinchas y de periodistas que lo habían ido a recibir como si fuera un prócer. Aunque las últimas noticias que se habían tenido de él en Argentina fueron un breve paso de dos partidos por Lanús y la escapada del vestuario visitante de la cancha de Independiente donde, tras perder un clásico, le apuntó con un arma a Sebastián Saja, capitán de Racing, River decidía invertir 3,5 millones de dólares en su pase.

© Proporcionado por Goal.com

El primer partido de Teo en River fue contra Colón, en el Monumental, y perdió 2-1, aunque el grito fue suyo. El primer campeonato no fue bueno: ni de él, ni de los de Ramón Díaz, que salieron en los últimos puestos de la tabla, perdieron contra Lanús en la Sudamericana y terminaron con el escándalo del salario que iba a cobrar el director técnico. Se discustía, como con Carlos Tevez, su posición: lo querían de centrodelantero goleador y él pedía jugar con un punta más que combatiera en el área. Entonces, en el primer mercado de pases de Rodolfo D'Onofrio como presidente, apareció la solución táctica: Fernando Cavenaghi regresó al club de sus amores y el torneo siguiente lo ganaron, con los dos atacantes como máximos artilleros.

Teo, desde chico, había sido hincha de River, según contaba. Aunque más de una vez volvía tarde de sus escapadas a Barranquilla a ver a su familia, el predio de Ezeiza parecía el lugar adecuado para que el colombiano se sintiera cómodo. La llegada de Marcelo Gallardo al banco de suplentes lo puso en un altísimo nivel: juntos, ganaron la Copa Sudamericana, con una gran noche de Teo en el cruce de vuelta de semifinales, contra Boca. La Libertadores, el campeonato siguiente, era el gran objetivo y compartir la delantera con Rodrigo Mora era una carta clave para los Millonarios. Pese a que la primera ronda costó, eso parecía poco para lo que sería octavos contra Boca, pero la cosa terminó con el gas pimienta y Boca descalificado.

Hasta que llegó la mejor noche de Teo en River. Fue contra Cruzeiro, en Belo Horizonte. La ida, en el Monumental, había salido 0-1 y la historia parecía de los más difícil. Pero de la mano de Gutiérrez y de Carlos Sánchez, el partido se volvió fácil: en el Mineirao, venció 0-3 y se encaminó al título. El receso por la Copa América de Chile dejó la semifinal y la final para otra parte. Teo, jugando para Colombia, perdió en cuartos de final, por penales, contra Argentina. Ya había declarado que para su continuidad era necesaria la aparición de "verdeolagas". Es decir: dólares. El contrato que él pedía era demasiado abultado para la billetera de River y él decidió partir: sí, no jugó ni la semifinal ni la final debido a una cuestión económica.

Un mes después, fue presentado en Sporting de Lisboa y debutó con todo. Dos meses después, ya no jugaba, ya se había peleado con el técnico y anunciaba: "Mi sueño es volver a River". En el Monumental, ya no lo querían más. Lucas Alario había llegado para reemplazarlo.

Más de Goal.com

image beaconimage beaconimage beacon