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Los Superclásicos locales, la gran cuenta pendiente de Gallardo

logotipo de Goal.com Goal.com 12-12-2016

El ciclo de Marcelo Gallardo en River está signado por dos hitos imborrables, como fueron las dos eliminaciones a Boca en las Copas Sudamericana 2014 y Libertadores 2015. Sin embargo, así como el Muñeco logró en esas series dos de las victorias más importantes en el historial Millonario contra el Xeneize, la derrota 4-2 del último domingo terminó de confirmar lo que le cuestan al DT los Superclásicos por torneos locales: durante su ciclo, el conjunto de Núñez no logró ganarle nunca al rival de toda la vida en el campeonato argentino.

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En total, el entrenador lleva seis enfrentamientos contra el cuadro de la Ribera por el torneo de Primera, en los que acumuló tres empates y tres derrotas. En esos encuentros, River apenas anotó tres goles (repartidos en sólo dos encuentros), mientras que recibió ocho y sólo logró mantener la valla invicta en dos ocasiones.

El primero de los Superclásicos de Gallardo fue en el Campeonato 2014: bajo una lluvia torrencial, que inundó por completo el campo de juego del Monumental y debió haber obligado a la suspensión del encuentro, River y Boca empataron 1-1 en algo que se pareció muy poco a un partido de fútbol. Lisandro Magallán abrió la cuenta para el visitante, Rodrigo Mora falló un penal para el Millonario y a falta de 12 minutos para el final, Germán Pezzella -que había ingresado para jugar como centrodelantero- empató la historia.

El duelo siguiente, el primero de los dos del Campeonato 2015, se dio cuatro días antes del inicio de la recordada serie de octavos de final de la Libertadores que terminaría con el escándalo del gas pimienta. Ambos llegaban punteros e invictos al duelo en La Bombonera de la 11° fecha y fue el Xeneize el que se quedó con los tres puntos, cerca del final del partido: con goles de Cristian Pavón, a los 39 minutos del complemento, y Pablo Pérez, a los 42, el equipo de Rodolfo Arruabarrena ganó 2-0 y parecía quedar mejor parado de cara al cruce copero. Aunque la historia demostraría lo contrario.

Cuatro meses después, en la fecha de los clásicos de aquel primer torneo de 30 equipos, Boca logró una victoria en el Monumental que sería clave para su consagración a fin de año: el equipo del Vasco, que venía de perder con San Lorenzo y parecía ver cómo sus chances de pelear por el título se esfumaban, se impuso 1-0 con un gol de Nicolás Lodeiro cuando promediaba el primer tiempo y recuperó el terreno perdido.

Luego vendrían los dos cruces del esperpéntico Campeonato 2016, en el que ambos equipos ni siquiera competían entre sí de manera directa porque estaban en dos zonas distintas: en los dos primeros enfrentamientos entre Gallardo y Guillermo Barros Schelotto, se jugaron Superclásicos trabados, disputados y aburridos, que finalizaron 0-0 tanto en Núñez como en la Ribera.

Todo lo contrario sucedió el último fin de semana en el Monumental, donde River y Boca jugaron uno de los mejores duelos de los últimos tiempos. Fue el partido en el que el Muñeco estuvo más cerca de cortar la racha sin victorias locales sobre el Xeneize y el único en el que su equipo logró estar en ventaja al menos durante un rato, pero finalmente fue victoria 4-2 para el Xeneize de la mano de un Carlos Tevez brillante.

En un ciclo de los más gloriosos de la historia del Millonario, que el jueves tendrá su octava final en dos años y medio, esta gran cuenta pendiente de Gallardo en los Superclásicos locales tiene un correlato directo con la otra deuda del entrenador desde que llegó al club: hasta acá, el DT no sólo no logró ser campeón del torneo de Primera, sino que solamente peleó arriba en el primero, que terminó con la vuelta olímpica de Racing.

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