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Messi, el hombre que nunca descansa

logotipo de Goal.com Goal.com 06-12-2016

Luis Enrique nunca adelanta a la prensa la formación que utilizará en los partidos. Más allá de las averiguaciones y las especulaciones que los periodistas puedan realizar en la previa de cada encuentro, recién se enteran de la alineación de Barcelona unos minutos antes del pitazo inicial, cuando el club informa oficialmente los once que saldrán al campo de juego. Sin embargo, en la conferencia de prensa previa al duelo contra Borussia Mönchengladbach que cerró la fase de grupos de la Champions League, el entrenador rompió su costumbre y entregó una única certeza: "Messi será titular".

El adelanto del DT, de cara a un partido en el que no había absolutamente nada por definir porque el blaugrana ya tenía asegurado el primer puesto en la zona y el cuadro alemán estaba clasificado para la Europa League, no fue en absoluto casual, sino que vino a confirmar una regla tácita que existe en el conjunto catalán desde hace ya casi dos años: si está en condiciones, el Diez juega. Siempre. Incluso cuando la mayoría del resto de los integrantes de la alineación son los habituales recambios del que en España se conoce como "equipo de gala".

La última vez que el rosarino fue suplente por decisión técnica fue el 4 de enero de 2015: por primera vez en su ciclo, Luis Enrique decidió no incluirlo entre los once para la visita a Real Sociedad, en la 17ª fecha de la Liga. Leo acababa de reincorporarse al plantel luego de tomarse unos días extras de receso (con permiso del club) para pasar las Fiestas con su familia y el técnico prefirió que no fuera titular. Después de ingresar en el entretiempo y no lograr evitar la derrota 1-0, el zurdo explotó: al día siguiente no se presentó a un entrenamiento optativo aduciendo "gastroenteritis" y todo el mundo se enteró de que su relación con el entrenador era -como mínimo- distante.

Una fuerte ingeniería desplegada puertas adentro del Camp Nou, que hasta incluyó un ultimátum para el DT, logró calmar los ánimos cuando, incluso, se había empezado a relacionar al mejor del mundo con Chelsea. Y el antecedente dejó sus secuelas: desde aquel cortocircuito de Anoeta, cada vez que Messi estuvo en plenitud física, fue titular. Y no se trata de un capricho de estrella, nada de eso: el Diez quiere estar siempre porque así es su naturaleza competitiva. Para él no hay un partido menos importante que otro, por más testimonial que sea.

Tras lo ocurrido en el País Vasco, el argentino disputó 95 partidos desde el arranque y solamente en cuatro ingresó desde el banco: en cada una de esas ocasiones hubo una razón especial por la que no estuvo en la alineación inicial.

Tuvieron que pasar ocho meses del encuentro con Real Sociedad para que Leo volviera a comenzar un partido entre los relevos: el 12 de septiembre del año pasado, la Pulga no fue incluido entre los once que enfrentaban a Atlético de Madrid porque había pasado en vela la noche previa al encuentro por el nacimiento de su segundo hijo. Ingresó a los 15 minutos del segundo tiempo en lugar de Rakitic y marcó el tanto del triunfo 2-1, que por supuesto le dedicó a Mateo.

Antes de que terminara 2015, el zurdo volvería a ocupar un lugar entre los suplentes: el 21 de noviembre, observó el festival que brindaron sus compañeros contra Real Madrid, en un clásico que finalizaría 4-0. Habían pasado casi dos meses de la rotura del ligamento colateral interno de su rodilla izquierda y, en su regreso a las canchas, el Diez pudo sumar algo más de media hora de ruedo.

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La tercera suplencia tras Anoeta se dio diez meses después, el 10 de septiembre de este año. Messi venía de ser desafectado de la Selección argentina para el partido de Eliminatorias contra Venezuela por una pubialgia y, a pesar de no estar del todo recuperado, fue incluido en la nómina para enfrentar a Alavés, para ser utilizado sólo en caso de urgencia. Con Barcelona perdiendo 2-1, Luis Enrique lo mandó a la cancha para jugar los últimos 30 minutos, pero la derrota se consumó de todos modos.

Siempre consecuente con la regla tácita, tras ese partido, el entrenador incluyó a Leo entre los titulares en los siguientes tres partidos, que se jugaron en un estrecho margen de once días. El resultado fue una nueva lesión, consumada en el encuentro contra Atlético de Madrid, que derivó en su última suplencia: tres semanas después de la baja, el pasado 15 de octubre, el zurdo ingresó a los 10 minutos del complemento contra Deportivo La Coruña y marcó un gol para el 4-0 final.

Desde entonces, contando el 4-0 sobre el Gladbach, Messi acumuló nueve partidos consecutivos como titular (frente a Hércules, en la Copa del Rey, no estuvo ni siquiera convocado al igual que el resto de los titulares). En el que fue su primer cruce histórico contra el cuadro alemán, el Diez anotó un gol, llegó a los diez tantos en la fase de grupos y se quedó a uno del récord de Cristiano Ronaldo, que marcó 11 en la edición pasada.

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