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Por qué Boca y Central se juegan mucho más que el pasaje a semis

logotipo de Goal.com Goal.com 02-11-2016

Como si la posibilidad de seguir en carrera para jugar la Copa Libertadores del año que viene no fuera suficiente premio para cualquiera, el cruce de este miércoles entre Boca y Rosario Central por los cuartos de final de la Copa Argentina tiene otro condimento extra y casi igual de importante que el anterior, porque servirá para saldar una gran cuenta pendiente entre ambos clubes, luego de lo sucedido en la final de la edición pasada del certamen, que terminó con la consagración del Xeneize tras el triunfo 2-0.

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Aquel cruce, disputado el 4 de noviembre de 2015 en el Mario Kempes de Córdoba (el mismo escenario donde se verán las caras esta vez), estuvo marcado por las controvertidas decisiones arbitrales de Diego Ceballos, que favorecieron de manera decisiva al conjunto de la Ribera y motivaron que la semana pasada, durante el sorteo de la terna para este partido, el vicepresidente del Canalla pidiera supervisar personalmente la temperatura de las bolillas para evitar un amaño.

La final se disputaba en un clima caliente desde lo deportivo: los equipo de Rodolfo Arruabarrena y Eduardo Coudet habían disputado mano a mano todo el Campeonato 2015 y tres días antes de la definición de la Copa, Boca había aprovechado la derrota de Central contra Banfield para consagrarse campeón con su triunfo 1-0 sobre Tigre. El partido se presentó cerrado desde el comienzo, pero el conjunto del Chacho de a poco comenzó a marcar su dominio. Hasta que Ceballos se volvió el protagonista principal de la noche.

Primero, a los 37 minutos, el hombre de negro no convalidó un gol del Canalla por una posición adelantada de Marcelo Larrondo, aunque el que había cabeceado el centro de Franco Cervi era Marco Ruben, que estaba claramente habilitado. Y luego, a los siete minutos de la segunda parte, el árbitro cometió su segunda equivocación, la más grosera: Paulo Ferrari sujetó de la camiseta a Gino Peruzzi al menos un metro afuera del área, pero Ceballos cobró penal. Y Nicolás Lodeiro puso el 1-0 que empezó a torcer la historia para el conjunto de Rodolfo Arruabarrena.

Sobre el final, Andrés Chávez marcaría el segundo en una posición adelantada que no fue advertida por Marcelo Aumente, el mismo asistente por el que se había anulado el gol del conjunto rosarino, y todos Central perdieron la compostura, a punto tal que Javier Pinola se fue expulsado. "Nos sacaron la final, no la perdimos", disparó Coudet apenas finalizado el encuentro. Casi un año después, tiene la chance de una revancha.

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