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Prohibido jugar con la cabeza

Goal.com Goal.com 21-06-2016

Debut en Tottenham, contra Sheffield. Agosto de 1994. Jurgen Klinsmann es noqueado después de un duro choque de cabezas. Patrick Keating, el médico que lo atendió, dijo que el alemán estuvo inconsciente por tres minutos y mostró signos de epilepcia.

A él no le importó demasiado. Cuatro días después, afirmó que estaba bien para jugar. Y le hizo dos goles a Everton.

© Proporcionado por Goal.com

Unos meses después, sufrió otra conmoción cerebral, luego de chocar con el arquero de Aston Villa de esa época, Mark Bosnich. Pero, otra vez, siguió.

Klinsmann no tuvo secuelas. Ni migraña, ni dolores, ni sangre. No se olvidó cómo hacer goles, y siguió con su carrera.

Pero para Patrick Keating, el médico que lo atendió en los dos choques, la historia no había terminado. Él no lo pudo superar. Un tiempo después, acusó al presidente de Tottenham de ese momento, Alan Sugar, y al fisioterapeuta, Tony Lenaghan, de ignorar su advertencia de que el jugador fuera a un neurólogo antes de permitirle volver a jugar.

"Lenaghan me dijo que estaba siendo muy inocente en cuanto a las políticas y economía del club", dijo Keating.

Pero algo le habrá quedado dando vueltas en la cabeza a Klinsmann, el entrenador de la Selección de Estados Unidos que hoy se medirá ante Argentina, por las semifinales de la Copa América.

A fines del 2015, la Federación de Estados Unidos, de la que él es el líder en el aspecto de la toma de decisiones con respecto al fútbol, lanzó una medida que, por ahora, cambió el proceso de formación de los jugadores de manera drástica. Loschicos de diez años o menos no pueden cabecear la pelota bajo ninguna circunstancia. Los que tienen entre 11 y 13, sólo lo pueden hacer en los entrenamientos, no en los partidos. La indicación para todas las ligas menores llegó luego de que la US Soccer recibiera varias demandas por "negligencia" ante casos de conmoción cerebrales.

Si un jugador cabecea la pelota intencionalmente, el árbitro debe darle un tiro libre indirecto al equipo contrario.

La medida, precavida y quizás excesivamente responsable, limita el juego. Cuando la pelota llega alta, los chicos bajan sus cabezas y dejan que pique hasta que la puedan controlar con el pecho o los pies. No hay ningún tipo de continuidad.

Un entrenador de un equipo de menores de Chicago no duda y le comenta a Goal que el gran responsable de la medida es el entrenador de la Selección local, Jurgen Klinsmann. El técnico de infantiles está seguro, no tiene dudas, que ahora está habilitado para enseñar sólo una parte del juego. Sin saltar, sin perderle el miedo a la pelota, sin chocar los hombros con un rival, el fútbol es otra cosa.

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