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Tragedia de Chapecoense: el antecedente europeo de la solidaridad de Atlético Nacional

Goal.com Goal.com 29-11-2016
© Proporcionado por Goal.com

La tragedia que sufrió el plantel de Chapecoense enluta al mundo del fútbol. Sin embargo, el gesto de Atlético Nacional al renunciar al título de la Copa Sudamericana para cederlo y homenajear a las víctimas es una luz de esperanza en un deporte que parece corrompido.

Este hecho recuerda a algo que sucedió en 1958 cuando, también en una tragedia área, parte del plantel de Manchester United perdió la vida a la vuelta de un partido de cuartos de final de la Copa Europa (la actual Champions League).

Atlético Nacional solicita a Conmebol que el título de la Sudamericana sea entregado a Chapecoense. https://t.co/VuDoExk0JX pic.twitter.com/HAY8yT1tEt

— Atlético Nacional (@nacionaloficial) 29 de noviembre de 2016

A la postre, el United jugaría esa semifinal a la que clasificó pero caería derrotado frente a Milan. Luego, en la final, Real Madrid se consagraría campeón.

Luego de la consagración, Real Madrid decidió cederle el título a Manchester United, algo a lo que el equipo inglés se negó. También, el Merengue ofreció la cesión sin cargo de Alfredo Di Stéfano (por ese entonces el mejor jugador del mundo), pero la FA, asociación matriz del fútbol inglés, impidió eso.

Sin embargo, la relación entre Real Madrid y Manchester United fue tan cordial que se realizaron varios amistosos para recaudar fondos. Gracias a esos partidos, el club inglés pudo recomponerse para volver con fuerzas a la competencias y volver a tener esa impronta ganadora que tuvo a lo largo de su historia.

EL RECUERDO DE LA TRAGEDIA DE MUNICH

Mucho frío. Esa tarde hacía mucho frío. Por eso los jugadores estaban abrigados hasta con sombreros, la nieve caía y la pista estaba congelada. En ese escenario, el plantel del Manchester United se preparaba para regresar a su ciudad tras repostar combustible en el aeropuerto de Munich, Alemania Occidental, al que había llegado tras eliminar al Estrella Roja yugoslavo por los cuartos de final de la extinta Copa Europa (hoy Champions League). Ese día, cuando todo el plantel del Manchester -los Busby Babes, por el nombre de su entrenador, Matt Busby- celebraba un nuevo triunfo (había empatado 3-3 pero en el global se impuso 5-4) y palpitaba las semifinales contra el Milan, la tragedia se hizo presente. El avión, que ya se había demorado en Belgrado por la distracción de un jugador (Johnny Berry había perdido su pasaporte), comenzó a acelerar en la pista pero, antes de elevarse, frenó abruptamente. Los capitanes James Thain y Kenneth Rayment aducieron problemas en los motores y, luego de algunos minutos, volvieron a intentar el despegue, pero el resultado fue el mismo: luego de tomar velocidad volvieron a frenar la nave. El nerviosismo empezaba a ganar en la escena. Finalmente, a las 15.04, en el tercer intento de despegue -la tripulación corría con la presión de estar trasladando a uno de los clubes más importantes del mundo y los posibles retrasos eran mucho más graves que ello- el avión falló al ganar altura y nunca se elevó. Una vez pasada la velocidad límite para arriesgarse a desistir el aterrizaje, el avión siguió curso hasta estrellarse con una casa vacía colindante al aeropuerto. En total, 23 personas perdieron la vida: 21 en forma inmediata, el capitán Rayment falleció tres semanas después, y Duncan Edwards, una de las más brillantes estrellas del fútbol inglés, murió en un hospital 15 días más tarde. El arquero del United, Harry Gregg, sobrevivió y escapó de los escombros, pero regresó al escuchar el llanto de un bebé e intentó rescatar gente, incluso cuando creía que el avión podía estallar. Vera Lukic y su hija Venona, atrapadas en el avión, le deben la vida a Gregg. Siete jugadores murieron dentro del avión: Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor, Geoff Bent y Liam Whelan. Además, fallecieron el secretario del club Walter Crickmer y los integrantes del cuerpo técnico Bert Whalley y Tom Curry. Ocho periodistas también perdieron la vida instantáneamente: Alf Clarke, Tom Jackson, Don Davies, George Fellows, Archie Ledbrook, Eric Thompson, Henry Rose y Frank Swift. Bela Miklos, agente de viaje; Willie Satinoff, hincha; y Tom Cable, integrante de la tripulación, completan la lista de fallecidos. Entre los sobrevivientes, que fueron 21, se destacan Johnny Berry y Jackie Blanchflower, dos jugadores del Manchester que nunca volvieron a jugar al fútbol después del accidente, y Bobby Charlton, que fue la base del equipo que se reconstruyó tras el accidente: ocho años después fue campeón del mundo con Inglaterra, y más tarde campeón de Europa con el United. Además, el entrenador de aquel equipo, Matt Busby, permaneció al borde de la muerte durante dos meses internado, pero se recuperó y volvió al United, para ser campeón de Europa junto a Bobby Charlton y Bill Foulkes -ambos presentes en el accidente- en 1968, superando en la final a Benfica, por 4-1. Hoy, más de 58 años después, y ante una nueva tragedia aérea que enluta al mundo del fútbol, bien vale la pena recordar esta historial. Para muchos, aquellos Busby Babes que había sacado campeón el United tras 41 años -en 1952- estaban llamados a cambiar el fútbol inglés; otros dicen que eran su generación dorada, pero un giro inesperado del destino acabó con todo.

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