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Tres lecciones: ¿qué puede aprender James de Falcao?

logotipo de Goal.com Goal.com 05-06-2017

Buenos amigos dentro y fuera de la cancha, uno representa la experiencia, mientras que el otro es pura juventud y ganas, sin embargo en un punto de sus carreras donde uno va en ascenso y el otro se ha estancado, son varias las lecciones que James Rodríguez, podría aprender de un Radamel Falcao que ya ha pasado por las verdes y las maduras.

Primera lección: El nombre del club no lo es todo.

Para esta generación de oro de Colombia, estar en clubes top muy temprano en sus carreras se ha convertido en casi que una obsesión, sin embargo bien sabe el Tigre que el éxito no es como lo pintan y que, a veces, fichar por el de mayor renombre, solo es un paso más rumbo al fracaso, claro ejemplo fueron sus fichajes por el United y el Chelsea, equipos que le dejaron un vacio futbolístico tremendo.

James parece estar viviendo la encrucijada de permanecer en uno de los mejores equipos del mundo, pagando el precio de ser un nombre más en la plantilla y en la nómina, lejos de poder ganarse un lugar para brillar y desarrollar el potencial que hace un par de años le convirtió en una de las más grandes promesas del fútbol Mundial. Partir podría significar avanzar.

Segunda lección: La fama es una amante ingrata.

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Nunca será sencillo para un simple ser humano llegar a los niveles de idolatría que alcanza un futbolista de élite, pues es un hecho comprobado que todo lo que sube, tiene que bajar y Falcao es el botón de muestra más claro que hay de lo anterior, en Madrid, y mientras que el propio Pep Guardiola le proclamaba como el mejor delantero del mundo, lejos estaba de imaginarse que un año más tarde, le cuestionarían en Manchester por algo tan sencillo como comprar una botella de vino.

James es el blanco de una prensa sensacionalista, que ha encontrado en un jugador joven, talentoso, con un matrimonio de película y una vida social activa, al blanco perfecto para llenar las primeras planas, convirtiendo al héroe que llegó a presentarse ante un Bernabéu a reventar, en una figura pública poco deseada, falta de compromiso y con poco amor por el club. La ingratitud, el paso más cercano al olvido.

Tercera Lección: El trabajo es en equipo, la lucha es personal.

Quién puede saber más de levantarse y volver a pelear si no es Radamel Falcao, ese mismo que después de romperse los ligamentos y el alma, rodó y rodó por la anhelada Premier League, en medio de apelativos de todo tipo por cobrar mucho y no jugar nada, ese que entendió que no se trataba del amor de los demás, sino del amor propio, el mismo que ahora sorprende con el Monaco porque aprendió las lecciones y ahora sabe algo que los demás ignoran. La lucha, al igual que la gloria es personal e intransferible.

James ha dicho que se queda en la Casa Blanca, basándose en el deseo de figurar y hacerse a un lugar, algo que hasta el momento sigue sin dársele, tal vez porque no ha aprendido las lecciones o porque su ímpetu y su orgullo le impiden renunciar, sin embargo hay peleas en las que es más sabio saber cuándo deponer las armas y vivir un día más para seguir luchando. A James lo espera media Europa y solo él decide cuando y donde continuar su lucha.

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