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Zidane, bicampeón de Europa con apenas treinta millones de euros en fichajes

logotipo de Goal.com Goal.com 04-06-2017
© Proporcionado por Goal.com

Se acaba la temporada 2016-17 y el Real Madrid lo hace de la mejor manera posible: con un doblete de Liga y Champions League que no se veía por Concha Espina desde hacía sesenta años. Revalidando además el título de campeón de Europa , cuando nadie antes lo había conseguido desde hacía veinticinco años. Unos hitos realmente meritorios per sé. Pero que lo son aún más si atendemos a los condicionantes en los que se han producido.

Y es que Zinedine Zidane aterrizó en el primer equipo del Real Madrid la víspera de Reyes del año 2016, para reconducir un conjunto que marchaba a la deriva sin rumbo. Con una plantilla que ya estaba hecha de antemano, y un vestuario desmotivado tras un año 2015 donde pasaron de tocar el cielo a rozar los infiernos. Ante lo cual, el técnico galo tenía dos opciones: derribar la casa para reconstruirla desde los cimientos, o diseñar los retoques necesarios para volver a hacerla lucir. Eligió lo segundo. Eligió lo difícil.

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En primer lugar, se decidió no realizar fichajes en el mercado invernal de 2016. Desde dentro, el galo se iba ganando a la plantilla poco a poco sin necesidad de inyecciones extra desde el exterior. En las victorias, pero sobre todo, en las derrotas. En los momentos difíciles. Que los hubo: como ante el Atlético en su primer derbi en el Bernabéu, o en Wolfsburgo. Dando confianza a sus jugadores, dentro y fuera del terreno de juego. Con decisiones y declaraciones coherentes para con el bienestar de un vestuario que ya conocía de antemano, de su etapa con Carlo Ancelotti en 2013-14. Y así las cosas, logró rescatar todo el talento y la competitividad que andaban dormitando en el equipo, conquistando la Undécima Champions League y rozando con los dedos La Liga.

Y una vez revertida la situación, devuelto el Real Madrid a la dinámica positiva, Zidane tuvo de nuevo la oportunidad de reconstruir el vestuario y el equipo. El verano de 2016 contaba ya con la confianza total de la directiva, la hinchada y el vestuario, además de recursos económicos de sobra. Se pudo haber intentado acometer algún fichaje de relumbrón, reforzar la escuadra, moldearla a su gusto… Sin embargo, el técnico merengue apostó por la continuidad. En todos los sentidos. El preparador físico Antonio Pintus fue la mayor revolución del verano si acaso. Puesto que en la lista de jugadores apenas hubo mínimos cambios.

Se repescó a Fabio Coentrao y a Marco Asensio de sus respectivas cesiones, Mariano Díaz ascendió al primer equipo in extremis, y se recompró a Álvaro Morata por unos 35 millones de euros desde la Juventus, justo su rival este sábado en la final de Champions League. Ningún refuerzo más. Las miradas se centraron en que otros como Keylor Navas, Nacho Fernández, Isco Alarcón o James Rodríguez se quedaran. Y si acaso, en renovar a algunas de las estrellas como Cristiano Ronaldo, Toni Kroos o Luka Modric. Pero nada más. Ni siquiera se llegó a cifras de gasto de tres dígitos en el mercado estival. Sólo el dinero que se invirtió en recuperar a Morata, por el que además ya se había recaudado una suma parecida apenas dos años antes. Y aun así, el Real Madrid ha logrado revalidad el título de la Champions League, y conquistando también La Liga. Máximo rendimiento con un gasto prácticamente nulo.

Es la estrategia elegida por el Real Madrid y, especialmente, por Zinedine Zidane, que ya experimentó la política de las revoluciones anuales en plantilla cuando era jugador. Mientras otros clubes y otras ligas tienen cada vez más y más dinero – el Manchester City ha desembolsado ya casi 100 millones de euros para la próxima temporada antes del mes de junio-, en el club blanco han apostado por el sentimiento de pertenencia, por el arraigo a unos colores, por la entrega y el sacrificio a un vestuario. “La clave es que se llevan todos de puta madre”, dijo el mismo técnico en la sala de prensa del Millenium Stadium de Cardiff, tras alzar la Duodécima al cielo de Gales. Y para conseguir eso, ha sido clave el propio Zidane. Tanto durante los nueve meses de competición, pero también durante las ventanas de fichajes. Y para la temporada que viene, apunta de nuevo al continuismo.

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