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¿Ha cambiado el perfil de los directorios?

logotipo de Pulso Pulso 15-09-2016

Se ha escrito mucho sobre los cambios que ha o debería haber experimentado el gobierno corporativo en Chile después del Caso La Polar. A fines de 2012 se publica la Norma General 341 y se pensaba que a partir de ese momento muchos cambios se producirían de forma inevitable en los directorios de las empresas.

Cuando se habla de cambiar la efectividad y confiabilidad en el trabajo de los directorios, lo lógico es pensar que se definirán nuevas normas de actuación que son producto de cambios mayores introducidos por el regulador para garantizar al público -principalmente a los accionistas minoritarios- que sus intereses en las empresas abiertas en bolsa serán adecuadamente manejados y protegidos de abusos.

Es difícil creer que se pueden cambiar profundamente las formas de operar de un grupo como los directorios, sin cambiar la definición del perfil de quienes hacen parte de ese grupo, la complementariedad de sus miembros y el perfil de los directores.

Si ese perfil realmente ha cambiado es lógico que lo hagan las personas, es decir, que ocurra un reemplazo importante de directores; para entender cuánto han cambiado las personas que ocupan directorios, Caldwell Partners analizó la información pública de la SVS sobre una muestra de 35 empresas, que representan razonablemente algo más del 80% del IPSA.

Es sorprendente constatar que después de la publicación de la Norma General 341 no hubo grandes cambios de personas en los directorios. Un reemplazo anual promedio de 6,9% de los directores no parece ser muy alto cuando se espera un cambio de perfil y menos aún si consideramos que algunas personas que dejaron directorios de alguna de estas 35 empresas IPSA, continuaron en otros directorios del mismo grupo en estudio.

Es así como, cuando el promedio anual de cambio de directores fue del 6,9%, el número de personas que salieron de directorios de alguna de esas 35 empresas fue de sólo un 4,7%; este número no parece importante como para pensar en que el perfil requerido de los directores haya cambiado.

Por otra parte, si consideramos que el año 2016 las AFP fueron responsables de nueve de los doce reemplazos de directores por personas que se incorporaron a alguna de estas 35 empresas, no pareciera que los controladores estén haciendo grandes cambios de quienes los representan en los directorios.

No hay dudas de que ciertas exigencias hacia los directorios han cambiado, especialmente las relacionadas con la responsabilidad legal como directores, pero qué duda cabe que los directores de empresas ya han internalizado esta nueva realidad.

Es lógico suponer que hoy los directorios actúan con un mayor grado de prolijidad en el ejercicio de su misión, especialmente en lo relacionado con la información, la certeza de sus fuentes, la relación con el mundo político, los stakeholders y, en general, con el manejo de los riesgos. Entendieron bien que deben ser cuidadosos en la relación y entendimiento de la gestión de los ejecutivos y en los mecanismos de control que se realizan a través de los auditores tanto externos como internos.

¿Por qué no se ha producido el anunciado “cambio de perfil” de los directores? Creemos que hay que entender a las empresas, su gobierno corporativo y, por lo tanto, sus directorios como organizaciones que actúan y reaccionan al entorno en el cual están insertas.

A diferencia de nuestra historia reciente, el ambiente actual es muy complejo; la economía del país está profundamente afectada y las incertidumbres son muy grandes respecto del marco institucional: Constitución, Reforma Laboral, Reforma Tributaria, cuestionamiento generalizado al lucro e incluso a la propiedad privada.

En ese contexto es difícil que las grandes empresas realicen cambios importantes a su gobierno corporativo; las empresas se están protegiendo dentro de un ambiente que les es hostil y en esta situación con mayor razón se gobernarán a partir de las confianzas y lo conocido: no puede esperarse en este momento complejo un cambio importante de las personas que conforman los directorios, pues son ellos los que dan seguridad a los accionistas.

Tal vez la gran pregunta es qué pasará si el país logra retornar a un camino de estabilidad y crecimiento económico. El mundo está cambiando con gran rapidez hacia economías integradas (esperemos que el Brexit sea una excepción), donde las personas interactúan con crecimiento exponencial en el mundo digital, con plataformas tecnológicas convergentes, uso y análisis anticipado de datos y la incorporación total de internet a los productos de uso diario.

Es en ese mundo donde Chile tendrá que dar la nueva pelea por el crecimiento y es ahí donde los directorios necesitarán nutrirse de nuevos talentos que entiendan esa realidad. Los nuevos directores deberán complementarse con los directores tradicionales y ambos serán fundamentales para el Chile del futuro cercano.

*El autor es gerente regional Latam para Caldwell Partners.

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