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¿La estrategia de presión de la Democracia Cristiana apunta a las parlamentarias?

logotipo de Pulso Pulso 28-10-2016 Jorge Arellano

La dura posición que tomó la Democracia Cristiana con el Gobierno, y que terminó incluso con el congelamiento de las relaciones políticas de la colectividad con La Moneda, se ha explicado por múltiples factores. 

Los cambios que realizó la Presidenta Michelle Bachelet a su gabinete la semana pasada y que incluyeron la salida de Javiera Blanco (independiente pro DC) del Ministerio de Justicia; la marginación de Luis Acevedo (DC) del Registro Civil; los malos resultados municipales; y el supuesto “maltrato” de los ministros al partido; son las causas que más se han expuesto para explicar la posición de la colectividad.

No obstante, en privado la mayoría de los políticos oficialistas confirman que el golpe democratacristiano apunta a un objetivo principal: las elecciones parlamentarias de 2017, que se realizan en paralelo a las presidenciales.

Según explican, la baja progresiva en los votos que ha sufrido el partido falangista desde el regreso a la democracia, que fue confirmado este domingo tras las elecciones municipales, es un elemento que no se ha dejado pasar y que preocupa en las huestes del partido que encabeza la senadora Carolina Goic. 

De esta manera, la estrategia apuntaría a contener la futura perdida de votos, realizando un punto de inflexión para recuperar el electorado de centro. Asimismo, marcando a los partidos socios que siguen siendo los más votado del bloque. Todo esto de cara a las negociaciones para elegir candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados. Según los cálculos sacados por todos, a nadie le convendría la salida de la DC del conglomerado. 

“Las bases del partido parecen más dispuestos a reafirmar identidad. Además, de detener la pérdida de votos que progresivamente vienen experimentando desde 1997. El discurso de Goic sintoniza con esta idea”, aseguró eldecano Facultad de Ciencias Política y Administración Pública en Universidad Central, Marco Moreno.

Así las cosas, la DC observa que forman parte de un Gobierno que tiene un respaldo sólo un poco superior al 20%; sin una carta presidencial propia que marque en las encuestas y con una importante posibilidad de que la oposición vuelva a La Moneda. ¿Entonces? El foco tiene que ser la lucha por las parlamentarias. 

Con todo, el partido está mostrando los dientes - aunque en la interna, no ha todos les ha gustado la fórmula impulsada por Goic- para plantarse en una posición jerárquica en las conversaciones con las otras colectividades del bloque.

“A la DC no le acomoda ni le conviene ir sola en una sola lista debido a que deprimiría muy sustantivamente su porción de diputados y senadores. En cambio sí podría ser mucho más hábil generar sobre la base de la misma Nueva Mayoría, ya sea con o sin el PC, una subalianza mucho más efectiva”, afirmó el director del observatorio político electoral de la UDP, Mauricio Morales. 

Se apunta diferentes fórmulas  de subpactos para conseguir el objetivo, Uno sería con el PS, recuperar el eje histórico que le diera, según quienes apuestan por ello, estabilidad al conglomerado. Otros a un acuerdo con el PR, que potenciara el centro evitando una hegemonía de izquierda.  Siempre el mecanismo apunta a seguir manteniéndose como el partido más grande de la coalición.

La DC sabe que la reconstrucción del bloque pasa por la propia DC y lo están utilizando. No obstante, esto puede traer también mayores complicaciones para el partido: acusaciones de deslealtad por lo bajo. Todo eso sumado a la dura disputa de las corrientes internas por liderar la colectividad.

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