Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

¿No+AFP o + y mejores trabajos?

logotipo de Pulso Pulso 13-09-2016

El Gobierno como reacción a las marchas ciudadanas “No+AFP” realizó varias propuestas al “sistema”, como aumentar la cotización en cinco puntos -y la mayoría para un fondo solidario-; subir la edad de jubilación de las mujeres a los 65 años -desdiciéndose después-; crear una AFP estatal… Si bien es un deber evaluar y mejorar permanentemente las reglas que determinan la vida de los chilenos, creo que ha habido precipitación en los anuncios por ausencia de un diagnóstico previo objetivo y un análisis de factibilidad de las medidas propuestas y de impacto de las mismas, elementos indispensables para una política acertada.

Empecemos por el diagnóstico. El sistema de AFP -bajo ciertos supuestos de rentabilidad, salarios y años de cotización- permitiría a una persona que ahorró uno, tenga acumulado tres en su cuenta al jubilar. La rentabilidad, por su parte, ha sido de 8,27% promedio.

Estas cifras no suenan mal, creo yo. Lo que suena muy mal son las cifras de empleo. El 22% de las personas trabaja en Chile por cuenta propia con un ingreso mensual de $200 mil y un aumento explosivo en el caso de las mujeres, que además tienen una participación 23 puntos inferior a los hombres.

Según la Comisión Bravo, las mujeres son inactivas casi la mitad de sus vidas, realidad que lleva a que sólo 7% de ellas cotice entre 25 y 30 años, que es lo necesario para tener una jubilación digna. Y de acuerdo con la Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos 2015 del INE, la brecha de ingreso entre hombres y mujeres empeoro en 1,9 puntos porcentuales respecto de 2014, ubicándose en menos 31,6%. Así las cifras, el diagnóstico es claro: el mercado laboral tiene una enfermedad y las más afectadas son las mujeres.

Debemos preguntarnos en qué han fallado las políticas públicas para impulsar el trabajo femenino. Creo que la respuesta está en que ellas se han centrado en un diagnóstico parcial de las necesidades de las familias: institucionalizar el cuidado de los hijos por medio de más salas cuna. Si bien es necesario más y mejores salas cuna y la factibilidad de la política fue correcta, porque se ha aumentado significativamente la oferta pública de salas cuna y jardines infantiles en más de un 500% y 55% respectivamente desde 2006, el diagnóstico sin embargo fue parcial, al dejar de lado otros factores, como la necesidad de aumentar el cuidado institucional conjuntamente con condiciones de trabajos que se adapten de mejor manera a las necesidades familiares de los trabajadores.

Esta visión incompleta ha llevado a un problema de impacto: la mayor oferta de salas cuna y jardines infantiles no ha traído el efecto de aumentar significativamente el empleo femenino. Hay más de 1 millón 300 mil mujeres inactivas por razones familiares, y de ellas 225 mil estarían dispuestas a integrarse si las condiciones laborales se adaptasen de mejor manera a sus necesidades familiares. Esta situación se agrava por el artículo 203 del Código del Trabajo que obliga al empleador de 20 o más trabajadoras a pagar la sala cuna. Es como pedirle “¡por favor, no contrate más de 19!”.

Como un intento por mejorar esta realidad, la Fundación ChileMujeres logró aprobar en la recién publicada Ley 20.940 (Reforma Laboral) los “pactos para trabajadores con responsabilidades familiares”, los cuales crean nuevas condiciones de adaptabilidad laboral espacial y temporal. Los invito a conocer estos pactos y espero en una próxima columna contarles más de ellos. Serán una revolución.

*La autora es abogada y co-fundadora de Fundación ChileMujeres.

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon