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¿Por qué fallan las encuestas?

logotipo de Pulso Pulso 11-11-2016

Después de la reciente elección presidencial en Estados Unidos, el referendo en Colombia sobre la paz con las FARC y las elecciones municipales en Chile, las encuestas en general han sido puestas en tela de juicio. Algunos dirán que en política todo es posible, pero la pregunta válida es ¿por qué fallan las encuestas?

Desde un punto de vista estadístico, las encuestas representan la realidad en un momento del tiempo a partir de muestras representativas, por ende, sus resultados se mueven dentro de ciertos márgenes de error definidos, y cualquier evento futuro puede cambiar los resultados de estas.

Por otro lado, se debe considerar que la política es un tema sensible, existiendo encuestados que no dicen lo que realmente piensan. Por ejemplo, puede ser que fuese mal visto decir que votaría por Trump o el No a la paz en Colombia, lo que habría generado el llamado “voto silencioso” basado en “la espiral del silencio”. Adicionalmente, la sensibilidad del tema genera una mayor “no respuesta”, pues habrá personas que no quieren hablar de estos temas, y menos con un encuestador. Actualmente, en Chile hay en promedio un 40% de no respuesta ante la pregunta ¿a quién prefiere de Presidente?, y un 35% ante ¿quién cree que ganará? Estos porcentajes de no respuesta, nunca antes vistos en el país, pueden cambiar radicalmente el resultado de la elección 2017.

Finalmente, el hecho de que muchas de estas encuestas se realizan por teléfono fijo o celular, también afectaría la predicción. En Chile, menos del 50% de los hogares tiene teléfono fijo, por ende, los que responden no serían una muestra representativa de la población. En el caso de los teléfonos celulares, si bien en nuestro país hay más móviles que habitantes, la llamada de un encuestador, invadiendo la privacidad, puede generar un mayor rechazo a contestar encuestas, aumentando el sesgo de los resultados.

Aun cuando, abordando adecuadamente los puntos anteriores es posible mejorar la predicción, existen otros factores sociales que también afectan los resultados de las encuestas a nivel mundial que no se han logrado internalizar.

Por un lado, el bajo nivel de participación es un fenómeno que representa la desilusión con los políticos actuales. En el caso de Colombia, hubo casi 62% de abstención y en la última elección municipal en Chile fue de 65%, minimizando la posibilidad de predecir resultados. Por otro lado, la desaprobación de los rostros políticos no se analiza en combinación con la intención de voto. Hillary Clinton tenía 65% de desaprobación, versus 60% de Trump, pero ante la pregunta ¿por quién votará?, las encuestas daban por ganadora a Clinton. En Chile, este fenómeno ronda sobre la imagen del ex Presidente Lagos, que es presentado como carta posible de la izquierda, sin considerar su desaprobación. El voto, finalmente, se ha transformado en una muestra concreta de descontento y castigo: en Colombia, a Santos y sus reformas; en Estados Unidos, a favor de Trump, por los cambios que Obama no pudo cumplir; y en Chile, al Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y sus reformas.

*El autor es profesor Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de los Andes, y PhD(c) en Comunicación, Universidad de Navarra.

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