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¿Qué pasa en el mercado laboral?

logotipo de Pulso Pulso 09-09-2016

Pese a su aumento reciente, es claro que la tasa de desempleo de nuestro país ha reaccionado más tarde y en menor magnitud que lo esperado por la mayoría de los analistas cuando se verificó la presencia de un proceso de importante desaceleración en nuestra economía, hacia finales del año 2013.

Por ejemplo, luego de crecer 4% ese año, el PIB trimestral promedio de cuatro trimestres (que a diciembre equivale al año) se desaceleró a 3,4%; luego a 3,1% y llegó al rango cercano al 2% el tercer trimestre de 2014. Desde entonces se ha mantenido en torno a ese nivel. Entre agosto de 2013 y enero de 2014 la tasa de desempleo ajustada por estacionalidad tuvo una fuerte alza, desde 5,1% a 6,7%; pero a continuación se estabilizó en torno a un rango entre 6% y 7% hasta ahora, incluyendo julio recién pasado puesto que considerando la estacionalidad normal el reportado 7,1% equivale a 6,6%.

Como se aprecia, claramente el esperado aumento del desempleo no se produjo en la magnitud anticipada, lo que lleva a preguntarse cuáles fueron los factores que llevaron a este resultado. El propósito de esta pregunta desde nuestra perspectiva es fundamentalmente intentar entender si estos factores son permanentes o transitorios, ya que esto tendrá implicancias muy distintas para las decisiones de inversión.

Revisando la comparación entre el trimestre terminado en julio del presente año e igual trimestre de 2013, nos encontramos con que el aumento en el empleo es de un 4,1%, que equivale a 318 mil personas, fundamentalmente a raíz de los aumentos de 161 mil en el ítem “asalariados” y de 190 mil en “cuenta propia”. Es decir, el 60% del aumento en el empleo se debe a la cuenta propia y el 51% a los asalariados, con bajas leves en los otros subgrupos. Sin embargo, debido a que los asalariados son el grueso de los empleos, su crecimiento en tres años es de sólo 3%, mientras que el subgrupo “cuenta propia” ha crecido un 12,3%. Este aumento debería ser relativamente persistente, al menos mientras el crecimiento del PIB no repunte y además porque el cambio tecnológico facilita ciertos trabajos informales.

Por sectores, es posible pensar que el aumento leve que se aprecia en el sector construcción será transitorio, considerando la brusca baja reciente en la solicitud de permisos. De hecho, parece razonable esperar una contracción del empleo en este sector, que representa casi el 9% del empleo a julio de 2016. Las mayores alzas se encuentran en los sectores de trasporte y relacionados; enseñanza y salud; y otras actividades de servicios. Muchos de estos deberían ser permanentes, pero no se esperaría que aumenten al mismo ritmo, considerando que el financiamiento del Gobierno será más acotado hacia adelante, ciertamente para 2017 y posiblemente para algunos años más. La mayor baja se encuentra en el sector de “actividades de los hogares como empleadores”, con una pérdida de 120 mil empleos. Esto podría estar asociado a nuevas regulaciones del sector, por lo que también se podría considerar relativamente permanente.

La conclusión de lo anterior es que salvo que las condiciones muestren un cambio, se esperaría que el crecimiento del empleo asalariado se mantenga relativamente acotado, lo que unido al hecho de que en promedio entrega mayores ingresos, implica que el crecimiento de la demanda por consumo se mantendría relativamente moderado. Lo anterior permite concluir que la evolución del consumo será muy determinante para el mercado laboral, ya que más del 19% de la fuerza laboral se desempeña en ese sector. La industria manufacturera, el segundo en importancia, ha mostrado un aumento de sólo 2% en el empleo en tres años y considerando que su crecimiento reciente ha sido bajo e incluso negativo, es poco probable pensar que el empleo de este sector retome dinamismo a corto plazo.

¿Qué factores podrían modificar este escenario? Es bien sabido que nuestra economía depende de manera muy importante de la evolución de la economía mundial y del precio del cobre.

Lamentablemente no se aprecian signos de una mejora en este aspecto. En efecto, por un lado la suave pero persistente desaceleración de China, unida a su cambio en la composición del crecimiento desde industria hacia servicios, hace pensar que una proyección optimista del precio del cobre tiene pocas posibilidades de materializarse, si bien el precio de este commodity es extremadamente difícil de predecir. En cuanto a la economía mundial, actualmente estamos en presencia de una suave desaceleración en Estados Unidos, una estabilidad del crecimiento en Europa y la ya mencionada desaceleración en China, lo que lleva a la conclusión de que cualquier mejora en nuestro país tiene pocas probabilidades de estar impulsada desde el exterior.

Todo lo anterior permite concluir que lo más probable es que hacia adelante se observe un leve aumento en la debilidad del mercado laboral, siempre que el consumo se mantenga relativamente estable, lo que es de esperar considerando que es normalmente el componente menos volátil del PIB y no hay una contracción en los ingresos de la población, sino sólo una desaceleración del crecimiento. 

*El autor es economista y estratega para Latinoamérica Principal International.

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