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¿Qué podemos esperar del año bursátil 2017?

logotipo de Pulso Pulso 13-10-2016

Por estas fechas los estrategas de inversión a nivel mundial empiezan a elucubrar escenarios bursátiles acerca del posible comportamiento que tendrán los índices accionarios de sus respectivos mercados, en pos de ir modificando sus estrategias de diversificación e inversión en busca de retornos durante 2017.

Dentro de las principales variables que tendrán que considerar se encuentran: 1) La secuencia de alzas en la tasa de política monetaria que seguirá la Reserva Federal (Fed) y la posible incidencia que tendrá sobre el mercado cambiario; 2) La perenne experimentación monetaria de los bancos centrales de Europa y Japón para re inflar sus economías, inyectando mayor liquidez y manteniendo tasas de interés negativas; 3) La evolución de los resultados trimestrales de las empresas estadounidenses, dado que en 2016 estas prácticamente se han mantenido casi en el mismo lugar donde empezaron; 4) El convulsionado escenario político, que incluirá un nuevo Gobierno en EEUU, mientras que Reino Unido y la Unión Europea encuentran un camino razonable para divorciase favorablemente; y 5) La evolución del precio del petróleo, donde los países del cartel de la OPEP en conjunto con Rusia tratan de fijarlo en un rango superior a US$50 el barril para beneficiar sus economías.

En medio de este complejo escenario hay que tomar en consideración que la salida de fondos mutuos de renta variable neta en el año en EEUU suma US$154 mil millones, mientras que la inversión neta en fondos mutuos de renta fija alcanza a US$123 mil millones según ICI. Ello permite concluir que en 2016 las estrategias de inversión se enfocaron en instrumentos de renta fija, a medida que los bancos centrales de los países desarrollados optaron por introducir nuevos programas monetarios para aplanar sus estructuras de tasas tanto soberanas como corporativas, mientras la Fed, por diversas razones, optase por no subir en lo que va del año su tasa de instancia monetaria.

Sin embargo, dado que la economía estadounidense viene generando 178 mil nuevos empleos promedio por mes y la inflación salarial viene creciendo del orden de 2,6% año a año empujando gradualmente la inflación subyacente hacia 2%, es de esperar que la Fed subirá su tasa una vez conocido el resultado de las elecciones. Hoy el mercado asigna una probabilidad por encima del 70% a un alza de tasas en 25 puntos base para la reunión de diciembre, dejándola en 0,75% entrando 2017. Sin embargo, lo que queda por dilucidar es la trayectoria esperada por el instituto emisor para el año siguiente. No debemos olvidar que en diciembre del año anterior la Fed estimó cuatro alzas de tasa en el año, algo que no se ejecutó, por el aletargado crecimiento económico. Los agentes de mercado estiman dos alzas adicionales en 2017, llevando a la tasa hacia 1,25% a medida que la economía se sigue expandiendo del orden de 2% y la tasa de desempleo se comprime hacia 4,7%.

Los bancos centrales de Europa y Japón, según los últimos comentarios de sus principales autoridades, continuarán adoptando todas las medidas monetarias necesarias en pos de llevar sus tasas de inflación hacia 2%, respectivamente. Sin embargo, está por dilucidar si hay mayor interés de profundizar las tasas en territorio negativo, simplemente porque los resultados del experimento japonés, de dejar su tasa de instancia en -10 puntos base, al parecer no ha tenido los resultados deseados. Por el lado de los resultados trimestrales el consenso de mercado, tal vez prematuro y fundado netamente en una recuperación del precio del petróleo, apunta a que las utilidades de 2017 podrían crecer entre 12% y 14% dando espacio para que el índice S&P 500 siga su senda alcista. No obstante, el rally bursátil registrado en lo que va del año se fundamentó en un crecimiento esperado en utilidades del mismo orden que nunca se plasmó, por lo cual el mercado accionario estadounidense, según algunos estrategas, podría estar sobrevalorado, siempre y cuando no haya un mayor crecimiento en utilidades por segundo año consecutivo.

En el frente político, donde falta un mes para resolver la incógnita presidencial de EEUU, una vez que el Gobierno inglés invoque su salida de la UE a través del artículo 50 del Tratado suscrito por las partes, tendremos un 2017 lleno de propuestas y contrapropuestas. Por ahora, el tono con el cual se han expresado los gobernantes de Alemania, Francia e Inglaterra en los últimos días acerca de la negociación genera incertidumbre, ya que el bloque europeo querrá establecer un sumario costoso y tedioso, para que ningún otro país se decida por la misma ruta inglesa. Sin embargo, entre Europa e Inglaterra hay una estrecha relación comercial, política, económica y social que primará, ya que son vecinos interdependientes.

El precio del petróleo podría incidir no sólo sobre la dinámica económica, sino también en las presiones inflacionarias mundiales, dependiendo de si la OPEP tiene la capacidad de recortar la producción marginal para dejar al precio del crudo en un rango superior a US$50 el barril.

Históricamente, alguno de los miembros del cartel decide producir más de lo suscrito, generando eventualmente así un exceso de oferta y limitando por ende el alza del precio del crudo.

En conclusión, a pesar de que los bancos centrales de los países desarrollados continuarán cautelosamente adoptando medidas monetarias para fortalecer la economía mundial, puede que el complejo escenario político, en conjunto con el intervenido precio del petróleo, generen un mayor grado de incertidumbre desatando una mayor volatilidad en el tan esperado 2017.

*El autor es gerente general de BCI Securities en Estados Unidos.

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