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¿Régimen parcialmente atribuido?

logotipo de Pulso Pulso 27-07-2016

Probablemente el título de este artículo, simplemente una humorada, le genere confusión y una opinión que quizá no sea muy distinta de la que tienen muchos contribuyentes que escuchan hablar de la Reforma Tributaria y los dos nuevos regímenes que se aplicarán a partir del 1° de enero de 2017: el régimen atribuido (RA) y el régimen parcialmente integrado (RPI). A pesar de lo complicado de entenderlos, dada la compleja redacción de la norma y la no menor cantidad de páginas de la recién estrenada circular del SII que los interpreta, me permito compartir los aspectos fundamentales que deberíamos entender y recordar para este y los próximos años.

Respecto del RA, la tasa de impuesto corporativo es 25% y este podrá ser aprovechado en un 100% por sus dueños. Ahora bien, si estos tienen una tasa de tributación efectiva mayor a 25%, la empresa deberá considerar repartir utilidades que les permitan cubrir la diferencia, lo que implicaría no poder reinvertir las utilidades hasta ese monto. Cabe recordar que a este régimen solo podrán acceder las sociedades que, no siendo anónimas o en comandita por acciones, no tengan, a lo menos, un socio persona jurídica.

En el RA la tributación total de los dueños será de 35% sobre el monto de la renta que se les atribuya, lo cual no implica necesariamente distribución de las utilidades. En el RPI la tasa de impuesto corporativo será de 27%, y los dueños no pagarán otro impuesto mientras no retiren utilidades. Si las retiran, se generará la tributación final en la medida que estas sean obtenidas por contribuyentes de impuestos finales, los que, como regla general, solo podrán aprovechar el 65% del impuesto pagado, lo que se traduce en una pérdida efectiva de crédito del $9,45. En todo caso, bajo este régimen se podría postergar la tributación en un 8% si se compara con la tributación máxima en el RA. Obviamente, a este régimen deberán incorporarse todas aquellas sociedades que no tengan posibilidad de optar.

Un tema importante a tener en cuenta para ambos regímenes es la permanencia de cinco años consecutivos en el mismo y que podría resultar muy caro, tributariamente hablando, pasar de RPI a RA, sobre todo si la empresa tiene muchas utilidades pendientes de tributación, ya que se afectarán como si ocurriera un término de giro. Por otra parte, las pérdidas tributarias acumuladas al 31 de diciembre de 2016 podrán ser aprovechadas en los nuevos regímenes y solo la absorción de utilidades percibidas en el ejercicio permitirá recuperar el 100% del impuesto de primera categoría pagado en Chile (PPUA).

Hay que saber también que el régimen de impuesto único de primera categoría, aplicable al mayor valor generado en la venta no habitual de acciones o derechos sociales, se acaba a partir del 1 de enero de 2017, y la aplicación del impuesto único sustitutivo sobre el FUT acumulado, con una tasa máxima de 32% (rebajando el impuesto pagado previamente por la empresa) rige hasta el 30 de abril de 2017, y aplicarlo podría resultar especialmente conveniente para socios de empresas que se incorporarán al RPI que podrían llegar a una tasa de tributación máxima del 44,45%, sin olvidar que las utilidades acogidas a este impuesto pueden ser retiradas cuando la empresa estime, sin considerar el orden de prelación legal.

Finalmente, es importante tener presente que frente a la vigencia de la norma general anti-elusión, toma mayor relevancia en la organización empresarial la existencia de razones de negocio, económicas y jurídicas que los posibles beneficios tributarios que pudieran generarse. 

*El autor es socio de impuestos KPMG.

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