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¿Un mundo sin desequilibrios?

logotipo de Pulso Pulso 22-07-2016

En menos de un mes, tras el inesperado resultado del referéndum inglés para desanexarse de la Unión Europea, vimos como el principal índice bursátil estadounidense, el S&P500, ha rentado abruptamente casi 8%, trepando a su máximo histórico de 2.167 puntos. Mientras tanto, la aversión al riesgo inicial tras dicho evento, que dejó a las tasas de interés soberanas de los países desarrollados registrando una compresión histórica, se ha ido disipando gradualmente, reflejando una realidad distinta a la exhibida por la renta variable a nivel mundial.

En el mundo de la renta variable pareciera que los inversionistas se están enfocando en 2017, que debería registrar un crecimiento mundial más robusto, sin desequilibrios macroeconómicos, y crecimiento en las utilidades de las empresas estadounidenses.

Por su parte, aquellos que siguen invirtiendo en renta fija se encuentran bosquejando un período prolongado de tasas de interés bajas, con casi un tercio de las tasas de los países desarrollados transándose en territorio negativo, donde cualquier otro shock (interno o externo) podría complicar la frágil recuperación económica mundial.

Evidentemente, el crecimiento económico de Estados Unidos sigue siendo gradual y modesto pero progresivo, con una Reserva Federal (Fed) que no podrá subir su tasa de política monetaria sino hasta pasadas las elecciones presidenciales, simplemente porque el entorno internacional sigue convulsionado. Por ahora Europa no adoptará nuevas medidas monetarias sin antes determinar el real impacto económico que habría tenido el voto inglés sobre la región. En Inglaterra y Japón se adoptarán medidas monetarias adicionales en el corto plazo en pos de reactivar sus economías, mientras China sigue creciendo saludablemente. Por su parte, algunos países en vías de desarrollo, como Brasil, se encuentran en la línea de adoptar medidas monetarias pro cíclicas en un mundo donde aparentemente los precios de los commodities, en particular del petróleo, parecerían haber encontrado pivotes de corto plazo.

En EEUU el dato de creación de empleo de mayo (solo de 11 mil) se borró completamente de la mente de los inversionistas luego que la economía generase 287 mil nuevos empleos en junio, dejando el promedio mensual durante el primer semestre del año en 172 mil empleos por mes. Sin embargo, es esta misma anomalía estadística la que no permitirá que la Fed pueda subir la tasa de instancia monetaria (actualmente en 0,5%) hasta fines de año o principios de 2017. Entrando a la próxima reunión de política monetaria, los días 26 y 27 de julio, ningún miembro con voto de la Fed puede confirmar que un dato similar al de mayo no se repetirá en los meses siguientes, atando por ende a la Fed a la espera de un camino dato-dependiente más despejado, acompañado seguramente de un ambiente político más álgido a medida que nos acercamos a la elección presidencial.

En Europa, aparte de los lamentables ataques terroristas y el frustrado golpe de Estado en Turquía, el Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que poner su mira en la capitalización de la banca italiana, en conjunto con el impacto económico que podrían tener las negociaciones con el Reino Unido en los años venideros. Es de esperar que el presidente del BCE, Mario Draghi, públicamente reitere su compromiso con una eurozona más consolidada adoptando todas las medidas monetarias necesarias para re inflar su economía en el mediano plazo.

Tras el voto inglés vimos como el Banco Central de Inglaterra permitió que su banca utilizase los colchones de capital que había acumulado en la post crisis para evitar un apretón de liquidez de corto plazo. A su vez, el instituto emisor ha señalado formalmente que el shock político auto inducido en junio implicará que tendrá que adoptar medidas monetarias adicionales en agosto. Esto, porque se estima que la economía podría incluso contraerse el tercer trimestre, producto de una parálisis generalizada de consumo e inversión que se ha registrado desde que se conocieron los resultados del referéndum hasta que se reorganizó el Gobierno para hacer frente a la posible salida de la UE.

En Japón, el fortalecido Gobierno de Shinzo Abe no solo podría anunciar en los próximos días un nuevo programa fiscal, que sumaría 2% de su PIB, sino también un programa monetario en pos de amortiguar la desaceleración que habría registrado el sector exportador tras la violenta apreciación del yen en el primer semestre del año.

China continúa creciendo saludablemente; sin embargo, sigue teniendo cada cierto tiempo que inyectar liquidez de corto plazo para evitar congestiones financieras sin explicación formal alguna. Para algunos, el Banco Central de China podría adoptar nuevas medidas pro cíclicas el tercer trimestre, aun cuando los datos subyacentes muestran una economía más estable. Finalmente, dado el deterioro que ha sufrido la economía brasileña y las menores presiones inflacionarias en meses recientes, es de esperar que el ciclo de bajas de interés sea el tenor del segundo semestre, pero sin que aún se hayan resuelto los problemas estructurales y políticos del país.

En conclusión, uno podría suponer erróneamente, dado el comportamiento de la renta variable, que en un mes los desequilibrios macroeconómicos mundiales se han disipado. No obstante, estos continúan latentes, ya que las autoridades monetarias están teniendo que doblegar sus esfuerzos para reactivar la economía mundial. P

*El autor es gerente general de BCI Securities en Estados Unidos.

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