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¿Una nueva reforma tributaria?

logotipo de Pulso Pulso 05-10-2016

Es increíble que antes que entre en plena vigencia la Reforma Tributaria de 2014, y la reforma de la reforma de 2016, esté en la agenda de los candidatos, de empresarios y de políticos, volver a modificar nuestro sistema tributario.

La razón: la reforma de 2014 quedó mal hecha, se arregló algo en 2016, pero aún falta por corregir muchas materias. El número de temas a ser resueltos son tantos, que ameritan más de una columna tributaria. Veamos algunos casos que se deberían arreglar bajo un nuevo Gobierno:

1. Se debe regular de mejor forma la co-existencia de dos regímenes tributarios de igual peso y valor. Tal como señaló un ex ministro de Hacienda, tiene que simplificarse el sistema; entendemos por ello que debería existir uno solo de estos regímenes tributarios y que el otro, de mantenerse, debe ser realmente excepcional y extraordinario.

2. Se debe modificar el sistema de integración parcial del impuesto de primera categoría y los impuestos finales. No sólo porque se incremente la carga tributaria en 9,45% para todos los tramos del Impuesto Global Complementario, lo que atenta contra la consigna “que paguen más los que ganen más”, sino porque además puede llevar a que residentes de países con tratados se vean afectos a una carga tributaria total de 44,45%. Esto ocurre, por ejemplo, cuando un inversionista extranjero participa de una sociedad acogida a régimen atribuido y esta sociedad, a su vez, participa en sociedades acogidas al régimen semi integrado. Debido a que la distribución de utilidades desde la sociedad de régimen semi integrado forma parte de la renta líquida imponible de la sociedad en régimen atribuido, con crédito de 65% del impuesto de primera categoría pagado por la sociedad que distribuye, la carga total se incrementa a 44,45%.

3. Se debe simplificar el manejo de los nuevos registros tributarios. Como muestra de lo complicado del sistema, por ejemplo, en el registro de control de créditos hay: (i) créditos que se restituyen y otros que no se restituyen, (ii) hay créditos que si resultan excesivos se devuelven en dinero al contribuyente y otros que se pierden, (iii) hay créditos que, si no se usan, se pierden, y otros que se arrastran para ejercicios posteriores. Adicionalmente, estos créditos se imputan en un determinado orden de prelación, lo cual vuelve este sistema muy complejo.

4. Se deben incrementar los incentivos al ahorro de personas naturales; el artículo 54 bis de la LIR otorga muy pocos beneficios tributarios si una persona natural desea ahorrar parte del sueldo, a diferencia del artículo 57 bis, que tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2016, el cual sí fomenta el ahorro por dar beneficios tributarios mucho mayores. Si un contribuyente afecto a tasa 10% ahorra $1.000.000, el 54 bis le podría dar como beneficio un ahorro de impuesto cercano a los $5.000, y el 57 bis da un beneficio de hasta los $150.000.

Si uno enumera los múltiples problemas que tiene el sistema que entra en plena vigencia el 1 de enero de 2017, se da cuenta de que pese a los inconvenientes que puede generar a los inversionistas locales y extranjeros un constante cambio de las reglas del juego en materia tributaria, es peor convivir con un sistema que aún requiere perfeccionarse en muchos aspectos. Es de esperar que las definiciones que tome el próximo Gobierno sean consensuadas y discutidas con los diferentes grupos ciudadanos.

*La autora es socia Recabarren y Asociados.

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