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A tres semanas del fin de la era Obama, EEUU endurece su diplomacia y arremete contra Rusia

logotipo de Pulso Pulso 30-12-2016 Francisca Guerrero

En la cuenta regresiva para su salida de la Casa Blanca, Barack Obama ha sacado a relucir la faceta más dura de su diplomacia. Si el martes su administración se enfrentaba a Israel, ayer llegó el turno de Rusia, a quien le impuso las sanciones más severas en un caso de hackeo internacional, acusando una intervención de Moscú en las elecciones que ganó el republicano Donald Trump.

Las medidas tomadas por el mandatario se dirigen a las dos principales agencias de inteligencia de Rusia, el Servicio Federal de Seguridad y el Departamento Central de Inteligencia, a cuatro de sus agentes y a tres empresas que habrían suministrado apoyo material a las operaciones cibernéticas.

“Estas acciones se dan tras una serie de advertencias al Gobierno ruso en público y en privado, y son una respuesta necesaria y apropiada a los esfuerzos para dañar los intereses estadounidenses en violación de las normas internacionales de comportamiento establecidas”, dijo el actual mandatario en un comunicado.

Por otra parte, EEUU también ordenó la expulsión del país de 35 diplomáticos rusos, de la Embajada en Washington y del Consulado de Los Angeles, en un plazo de 72 horas, así como el cierre inmediato de dos centros del Gobierno ruso en Nueva York y Maryland, según señaló a Reuters un funcionario de alto rango, quien precisó que estas acciones se tomaron “en respuesta al hostigamiento a diplomáticos estadounidenses y acciones de los diplomáticos que en nuestra opinión no son consistentes con las prácticas diplomáticas”. 

Respuesta de Moscú

La respuesta de la contraparte no se hizo esperar y, como en otras ocasiones, negaron las acusaciones de la administración Obama. 

“Cualquiera sean las sanciones antirrusas, carecen de perspectiva y son contraproducentes”, señaló Constantín Dolgov, representante de la cancillería rusa para Derechos Humanos, agregando que demuestran “la completa desorientación de la administración saliente de EEUU (...) Este tipo de medidas unilaterales tiene como fin perjudicar las relaciones y dificultar su restablecimiento en el futuro”. 

El Kremlin ya se había manifestado sobre las acusaciones de un hackeo ruso para asegurar la elección de Donald Trump. Consultado al respecto, Vladimir Putin declaró la semana pasada en su conferencia de prensa anual que los demócratas “están perdiendo en todos los frentes y buscan en otros lugares a los culpables”, y subrayó que “esto degrada su propia dignidad. Tienes que saber perder con dignidad”. 

Ayer Dmitry Peskov, vocero de Putin, señaló que el Jefe de Estado ordenaría una represalia “apropiada” a las sanciones.

En tanto, Trump señaló ayer, antes de conocerse los detalles de las sanciones impuestas por Obama, que las agencias de inteligencia de su país deberían “hacer lo mejor que puedan” para dilucidar si hubo interferencia rusa en las elecciones. 

Informes acusatorios

Justamente ayer, el FBI junto al Departamento de Seguridad Nacional de EEUU emitieron un informe conjunto en el que vinculan al gobierno ruso con los ciberataques a organizaciones del partido del presidente Obama, haciendo referencia a los hackeos sufridos por el Comité Nacional Demócrata (DNC) y el presidente de la campaña de Hillary Clinton, John Podesta, aunque no los nombra directamente. 

El documento de trece páginas proporciona detalles técnicos sobre las herramientas y la infraestructura utilizadas por los servicios de inteligencia civil y militar rusos para “comprometer y explotar las redes y puntos finales asociados con las elecciones estadounidenses, así como una serie de entidades gubernamentales, políticas y privadas del gobierno de EEUU”.

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