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Adiós mezquino 2016... a levantar la vista

logotipo de Pulso Pulso 30-12-2016

Ciertamente 2016 fue un año de sorpresas, donde destacan el Brexit y la elección de Donald Trump como Presidente de EEUU. Estas situaciones se entienden como coletazos de la Gran Recesión de 2008, la que ha tenido impactos insospechados, no sólo en el ámbito económico, sino que especialmente por la frustración que ha conllevado en segmentos de la población.

Como resultado de esto, se han fortalecido movimientos contrarios a la globalización y la inmigración. Nada más errado. La globalización ha dado un impulso al crecimiento mundial, llevando innovación, desarrollos tecnológicos y el conocimiento hacia distintos rincones. Sin el comercio global, países pequeños verían limitados sus mercados y capacidad de crecer. Y la inmigración permite llevar el talento y las ganas de aportar hacia las distintas regiones.

Chile no ha estado ajeno a este escenario, pero recogiendo una arista diferente. Tras haber alcanzado un ingreso per cápita medio-alto, una parte de la población, con legitimidad, ha comenzado a exigir mejores servicios, en particular en salud, educación y pensiones. Es necesario abordar estos desafíos con políticas adecuadas, de forma de avanzar con efectividad, especialmente cuando, tras el fin del súper ciclo de commodities, los recursos disponibles son escasos.

Aún no aparecen propuestas programáticas para las elecciones de 2017, pero debemos estar atentos a los anuncios, ya que es fácil ser cautivados con propuestas populistas, que miran el corto plazo, pero que a la larga dañan, a veces de forma irreversible. Las políticas deben centrarse en estimular la inversión y elevar la productividad. Enfoquémonos en mejorar la calidad de la educación y perfeccionemos la normativa en el campo de la innovación, destinando cooperativamente más recursos, privados y estatales, para dar impulso a nuevos negocios.

El fenómeno de la inmigración está en la mira. No nos dejemos confundir, Chile necesita trabajadores extranjeros, nuevo capital humano con iniciativa y motivación. Esto eleva la productividad y el crecimiento. Se requiere entonces de un conjunto de medidas que eleven el potencial económico y lleven, al mismo tiempo, a una mejora en la distribución de ingresos. Un desafío fundamental, pero que debe enfrentarse con determinación y paciencia. Un win-win para consumidores y empresas, sector privado y público.

*La autora es economista senior Bci Estudios.

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