Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

AFP: el valor de la seguridad

logotipo de Pulso Pulso 13-10-2016

Parece una característica muy humana desear lo que no tenemos y restarle valor a lo que hemos conseguido. Eso de que “el pasto del vecino siempre es más verde” es una forma muy precisa en que la sabiduría popular lo ha expresado. Nada es más valioso, y debería ser más caro (en el sentido de apreciado), que el aire que respiramos, pero es invisible, es gratis (en el sentido económico); no tenemos que hacer ningún esfuerzo para obtenerlo y, por lo tanto, sólo apreciamos su real valor cuando nos falta, ya que ahí tomamos conciencia de que sin él no podríamos vivir.

Como sabemos, hoy se han puesto de moda las “estafas piramidales” o esquemas tipo Ponzi. Falsos “administradores de fondos” recaudan dinero de inversionistas incautos, ofreciéndoles altas rentabilidades, a través de inversiones mágicas, datos infalibles o conocimientos de alquimia económica que serían conspirativamente ocultados por poderes misteriosos, para que las personas comunes y corrientes no accedan a ellos.

Sólo cuando la burbuja estalla, los ingenuos inversionistas se enteran de que no existían los conocimientos arcanos. Simplemente, lo único oculto, secreto, era que con la plata de los inversionistas nuevos se pagaban las rentabilidades de los primeros en entrar a la “pirámide” y así sucesivamente, hasta llegar al punto en que la plata de los nuevos incautos no alcanzaba para cubrir los pagos a los anteriores. En ese momento, el “genio de las finanzas” -el mismo que prometía riqueza fácil con histriónicos mensajes en la web y otros canales- cambia sus conocimientos económicos por los de geografía y busca algún lugar exótico, de preferencia reacio a las extradiciones, donde irse a vivir.

Esto pasa “hasta en las mejores familias”. Partimos con Maddof, nada menos que en el mismísimo Wall Street y, por lo que se ha sabido, los cándidos que cayeron allí eran peces gordos, que perdieron montos con muchos ceros. Luego de eso hemos descubierto que en nuestro país, aunque no lo sabíamos, teníamos más pirámides que en el milenario Egipto, aunque las nuestras no tienen momias de faraones, pero sí una buena maldición “para todo el que entre a ellas”: perder todo lo invertido.

Lo interesante es que en paralelo a los hallazgos piramidales hemos discutido sobre el sistema previsional, con ácidas críticas por parte de algunos a las AFP, y propuestas alternativas de reparto, pero curiosamente en todos los análisis se ignora un dato esencial: la seguridad de los fondos en 35 años de administración.

Millones de chilenos han confiado a las administradoras un monto que hoy se acerca al 70% del Producto Interno Bruto del país y, después de estas más de tres décadas, nunca se ha perdido un peso por un fraude; ninguna administradora ha quebrado, ni menos se ha fugado alguien con el producto del esfuerzo de los trabajadores.

Pero esa seguridad es como el aire que respiramos, dejamos de verla y valorarla, porque creemos que está garantizada; como dicen algunos: “La naturalizamos”. Pero no tiene nada de natural, es fruto de un trabajo serio y de buenas regulaciones. Algunos nos prometen que, mediante fórmulas mágicas, sin esfuerzo, podemos ganarle al mercado, pero estos casos que hemos conocido nos recuerdan que debemos evitar a toda costa terminar añorando la seguridad perdida.

*El autor es presidente Asociación de AFP.

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon